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LA GUERRA DEL CABLE Y EL SATÉLITE

LA GUERRA DEL CABLE Y EL SATÉLITE

En apenas una semana, el horizonte audiovisual de España ha dado un giro radical. La esperada plataforma de televisión digital se acerca a su creación y el satélite ha vuelto a cobrar protagonismo en el sector de las telecomunicaciones en un momento en el que el cable parece afianzarse con la disposición del Gobierno a completar la legislación vigente.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
16 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

Los expertos coinciden: la batalla ha empezado y ganará el mejor. Pero serán los espectadores quienes salgan beneficiados: mejor calidad de imágenes, programas a la carta y un sinfín de servicios interactivos.

Lo que pasará con la emisión televisiva durante los siguientes cinco años es tan increíble que resulta difícil de asimilar . Cuando Nicholas Negroponte, uno de los mayores expertos mundiales en multimedios, hizo estas aseveraciones al principio de la presente década pocos podían imaginar que solo estaba adelantando el devenir de las telecomunicaciones con una precisión matemática. Aun fue más lejos: Es la era de la postinformación, de lo digital. Ser digital es poder crecer. Hoy día controlamos el brillo, volumen y canal de un televisor; mañana podremos variar el sexo, la violencia y la tendencia política . Dicho y hecho, hoy es el mañana.

A estas alturas nadie duda que el futuro catódico será digital, entendido como un innovador sistema que sustituirá paulatinamente las actuales emisiones analógicas y que aportará al espectador numerosas ventajas, como mejor calidad de recepción y la posibilidad de desarrollar servicios interactivos: reserva de billetes en medios de transporte, consulta de información meteorológica, compra y venta de propiedades e incluso disfrutar de los programas preferidos a la hora más conveniente, la denominada televisión a la carta .

El conflicto radica en cuál será el canal de distribución de la señal digital. En un momento en el que el cable parecía haber cobrado protagonismo, con la disposición del Gobierno a aprobar el Reglamento que desarrollará la normativa de diciembre de 1995, la tan anunciada como esperada plataforma digital en español ha lanzado su primer gran aviso: en abril de 1997 estará en funcionamiento. Primero fue el gigante de la comunicación mexicano Televisa (Televisión Vía Satélite) quien anuncio su interés por establecer una alianza con Radio Televisión Española a la que también podrán sumarse otros medios de comunicación nacionales y extranjeros para poner en marcha un paquete de canales de televisión digital que se difundirán vía satélite.

Después fue el grupo Prisa quien, a través de Canal Plus, se alió con compañías filiales del grupo venezolano Cisneros, y estadounidense Hughes, para desarrollar de manera conjunta un servicio de TV digital en España, así como para la entrada de Sogecable (Canal + España) en Galaxy Latin America.

De este modo, el satélite es el medio que se erige como el principal candidato para conquistar el mercado, ya que dispone de gran inmediatez para operar. Por su parte, la tecnología del cable presenta la ventaja de estar ya en funcionamiento, aunque con una minoritaria audiencia. El cable también puede distribuir señales vía satélite, pero no es la fórmula anunciada para la plataforma digital.

La batalla por la supervivencia ha empezado: el satélite y el cable compiten directamente y el desarrollo de uno repercutirá en el otro. Los expertos del sector se decantan en su mayoría por el satélite, aunque siempre dependiendo de la evolución que experimente a mediano plazo.

De las cinco vías existentes para introducir información y entretenimiento en los hogares: satélite, cable, emisión terrestre, teléfono y medios empaquetados (casetes, discos compactos y material impreso) son los dos primeros los que, a juicio de los expertos, tendrán una coexistencia más dificultosa. Los tres últimos mantendrán prácticamente invariable sus respectivas cuotas de mercado.

El cable, además, parte con la desventaja de tener que realizar zanjas y levantar las calles para distribuir la señal, aunque posee otros alicientes como la posibilidad de ofrecer servicios de telefonía básica e interactivos y fomentar la competencia. El Reglamento que desarrolla la Ley del Cable, que será aprobado próximamente en Consejo de Ministros, permite que los cableoperadores puedan dar servicios de telefonía básica, aunque siempre sujetos a la normativa europea, que impone severas condiciones.

La televisión digital, basada en la compresión de la señal de video y de audio, no beneficiará únicamente a los usuarios, que verán enriquecidos los contenidos televisivos, ya que una misma cadena podrá retransmitir simultáneamente varios espacios con la misma capacidad espacial.

Un solo canal ofrecerá distintas programaciones a la vez y la audiencia elegirá aquella que mejor se ajuste a sus demandas.

En España, la TV digital se puso en funcionamiento gracias a Hispasat y Retevisión, y las actuales antenas colectivas están capacitadas para recibir la señal sin modificarse. Solo habrá que añadir a los receptores un equipo nuevo de procesado de señales digitales.

Los cableoperadores también tienen la opción de renunciar a levantar las calles para acelerar el proceso de puesta en funcionamiento y usar la tecnología de microondas, con equipos celulares; sin embargo, supone grandes costos de inversión.

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