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TIENE USTED FUEGO... DIGO... UNA PILA

TIENE USTED FUEGO... DIGO... UNA PILA

Nos deparará el futuro un cigarrillo a pilas, controlado por un chip y sensible a la presión?

Aunque suena a ciencia ficción, Philip Morris Cos. trabaja en su diseño. Este dispositivo podría salir del laboratorio para someterse a pruebas de consumo en un futuro no muy lejano, dicen personas allegadas al proyecto.

Aunque se trata de un plan secreto, el diseño del cigarrillo eléctrico salió a luz hace poco en una búsqueda de patentes en el lugar más público de todos: la Biblioteca Pública de Nueva York. Como tantas otras de Estados Unidos, guarda en sus archivos las patentes.

La de Philip Morris, de hecho, es sólo una de tantas archivadas en la biblioteca, solicitadas por las tabacaleras y otras compañías y emprendedores, que buscan el Santo Grial del Dios Tabaco: un cigarrillo sin humo. RJR Nabisco Holdings Corp. ha patentado su propia versión del cigarrillo eléctrico, unido por un cable flexible a una o varias baterías en el bolsillo de la camisa. Y un cirujano de Connecticut, ajeno a la industria del tabaco, ha patentado el diseño de un cigarrillo que envía la nicotina directo a los labios del fumador por medio de impulsos eléctricos.

Una historia conocida Parte de la historia de la búsqueda del cigarrillo sin humo es bien conocida. Tras dedicar varias décadas y millones de dólares a la investigación, las compañías tabacaleras estadounidenses sólo han logrado un producto que fracasó miserablemente y otros que podrían dar resultado. El primero fue Premier, un experimento de US$300 millones que RJR probó y abandonó con rapidez hace seis años. El más reciente es Eclipse, que RJR dio a conocer en noviembre. Al igual que Premier, Eclipse tiene una punta especial de carbón que, cuando se enciende, calienta el relleno del cigarrillo en lugar de quemarlo. Pero Eclipse cuenta con cambios mecánicos que la compañía espera que superen los problemas de sabor que liquidaron a Premier.

Si Philip Morris parecía haber estado al margen en esta batalla, al revisar las patentes que se encuentran archivadas en la biblioteca desde 1990 es fácil comprobar lo contrario. En efecto, fuentes de la compañía dicen que la investigación del cigarrillo eléctrico ha estado en evolución desde hace 20 años.

Por cierto, el Hombre Marlboro no reconocería ninguno de los dispositivos patentados. No se necesitan fósforos; los fumadores, con sólo presionar los labios contra la punta del cigarrillo, envían señales por medio de diminutos alambres a minúsculos calentadores a pilas. El cigarrillo responde con una descarga de gases de tabaco hacia la boca del fumador, y no al aire.

Las fuentes del sector dicen que este aparato no se volverá realidad hasta dentro de por lo menos dos años y no está claro cuál de sus numerosos diseños elegirá Philip Morris. Pero una persona al tanto del proyecto dice que la compañía ya evalúa posibles países en los que poner a prueba el aparato. La empresa dice que éste es el plan más práctico debido a las consideraciones regulatorias de EE.UU. Los ejecutivos de Philip Morris declinaron comentar al respecto.

De las demás patentes que eliminan el humo, es probable que la mayoría nunca llegue a la tienda de la esquina. Otro invento de RJR ofrece una versión distinta de la fuente de alimentación de bolsillo, en forma de pipa. La batería se oculta ingeniosamente en el cañón y el fumador coloca un cartucho desechable de sabor en la pipa. RJR se rehusó a decir qué planea hacer con sus patentes.

Una larga espera Pharmacia AB, farmacéutica sueca, ha diseñado un dispositivo para fumar con una punta afilada, que al introducirse en un tubo con forma de cigarrillo perfora un cartucho que contiene nicotina. La empresa dice que piensa lanzar dentro de dos años el dispositivo, que comercializará en todo el mundo como producto para dejar de fumar.

Hasta Procter & Gamble Co., el gigante de productos de consumo, se ha sumado a la búsqueda. En una patente de 1988, un fumador coloca una píldora de nicotina en un pequeño orificio de un dispositivo de dosis . Luego el fumador aspira de un tubo de plástico mientras el extremo del cigarrillo toca contra una pila común. Eso activa un circuito eléctrico que calienta la píldora y envía el vapor de nicotina a la boca.

Por desgracia, no funcionó a la perfección. La nicotina se descompone a esas temperaturas , recuerda Donald Gerth, ex científico de P&G que participó en el diseño de la patente. De todas formas, las pilas hacían que el dispositivo fuera un poco pesado para un cigarrillo . P&G declina comentar sobre cualquier plan de desarrollo.

A un inventor israelí, Raphael Sahar, se le ocurrió una novedosa y sencilla solución. Es una vasija con forma de vejiga que se parece a un gran cuentagotas con un globo adicional al lado. El fumador inserta un cigarrillo común dentro del dispositivo y lo sostiene en la boca mientras inhala y exhala. La cabeza del cuentagotas atrapa el humo que sale de la punta y el globo atrapa el humo que se exhala.

Aparato extraño Y también está el sucedáneo de cigarrillo iontoforético , patentado en 1994 por Julian Henley, cirujano de Guilford, Connecticut. Propone cubrir el filtro del cigarrillo con nicotina y llevarlo a las membranas mucosas de los labios del fumador por medio de electricidad. Henley, profesor adjunto de la Facultad de Medicina de Yale, dice que su extraño aparato también podría ayudar a los fumadores a dejar el vicio. Incluso tiene previsto preparar el dispositivo para que le dé una pequeña descarga eléctrica al fumador.

Henley dijo que trata de interesar a los grandes fabricantes de cigarrillos en su invento, pero hasta ahora no ha logrado nada. Dijeron que su negocio es fabricar cigarrillos, no hacer que la gente deje de fumar .

El proyecto de Philip Morris es tan secreto que la compañía mantiene aislados a los científicos de su sede de Richmond, Virginia, en un laboratorio aparte de los demás investigadores, bajo órdenes especiales de no hablar del trabajo con sus colegas. En los años 70, a Philip Morris se le ocurrió un concepto simple. En lugar de encender el tabaco, por qué no extraer el sabor al calentarlo, como una papa asada? Trazaron planes para un diminuto calentador a pilas.

En su forma más simple, fumar este nuevo cigarrillo era un bodrio. Contenía 10 cargas calentadas individualmente. Cada una se descargaba cuando el fumador inhalaba. Según una patente de 1991, para cada nueva bocanada el fumador debía girar una manilla al final del cigarrillo para seleccionar un nuevo calentador y oprimir un pequeño interruptor para encenderlo, como un vaquero que hace girar el tambor de su revólver de seis balas.

A quién le interesaría fumar esto? pregunta un ex científico de Philip Morris que accedió a hablar sobre la patente. Así que a los investigadores se les ocurrió un interruptor interno que determina cuando los fumadores aspiran y enciende el calentador. Pero eso condujo a otros problemas.

Para empezar, el interruptor se demoraba mucho en activarse, lo que creaba un lapso considerable entre el momento en que se inhalaba y se sentía el sabor, según una patente de 1993. Si el fumador no inhalaba el tiempo suficiente, no salía nada de sabor. Los cigarrillos tendían a apagarse cuando los fumadores gesticulaban con ellos en la mano o hablaban con el cigarrillo colgando de la boca. Para reparar esos defectos, el equipo de Philip Morris instaló sensores en el extremo del cigarrillo que va en la boca, para detectar actividad labial del usuario , según la patente.

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