TEMEN POR 47 DESAPARECIDOS

TEMEN POR 47 DESAPARECIDOS

El río Sinú se convirtió en un cementerio. Desde hace una semana, las Farc siembran el terror en las poblaciones de Zancón, El Socorro, La Gloria y Palestina, zona rural de Tierralta (Córdoba).

02 de junio 2001 , 12:00 a.m.

El río Sinú se convirtió en un cementerio. Desde hace una semana, las Farc siembran el terror en las poblaciones de Zancón, El Socorro, La Gloria y Palestina, zona rural de Tierralta (Córdoba).

A las 24 personas que fueron reportadas como muertas el jueves y a las 9 halladas el lunes en el afluente, se sumarían otras 47 que ayer fueron denunciadas como desaparecidas ante la Oficina de Desarrollo Comunitario de la Alcaldía de Tierralta.

El Alcalde de la población, Sigilfredo Senior, dijo que no se podía confirmar oficialmente que estas personas estén muertas, pero tampoco se descarta esa posibilidad, porque algunos labriegos han manifestado que fueron reclutadas para enterrar cadáveres en la región del río Manso. "Esto tendremos que comprobarlo cuando la Fuerza Pública entre a la zona", dijo.

La situación es tan alarmante que miembros de la Cruz Roja Internacional, ONG y organismos humanitarios debieron postergar su propósito de trasladarse al lugar de la masacre ya que la guerrilla mantiene tres retenes a dos y cuatro horas de Frasquillo, el puerto más próximo al lugar. Los cuerpos de los 24 muertos no han podido ser rescatados de la zona.

Mientras tanto, los desplazados siguen ingresando por el puerto Frasquillo a Tierralta, ubicada a media hora. Hasta ayer habían desembarcado 244 indígenas emberas de las comunidades de Nawa, Koredó, Kachichí, Kapupudó, Changara, y Beguidó. El grupo está conformado por 144 niños y 200 adultos.

Ayer, llegaron tres embarcaciones madereras a este puerto, que dejaron pasar los guerrilleros, tras haberse quedado con algunos rehenes.

Arturo*, uno de los pocos que pudo salir de la zona, relató como la guerrilla está realizando las masacres. Cuenta que el domingo, a las 2 de la tarde, las Farc detuvieron su embarcación en el sito Zancón.

"El lunes en la noche nos trajeron a unas señoras que estaban llorando porque los guerrilleros les habían matado a sus maridos. Luego obligaron a dos compañeros nuestros a buscar a otra mujer a la que, después de haberle matado el marido, la habían dejado sola con sus cuatro hijos", narró. "Allí vimos que la guerrilla tenía a tres muchachos, a los que después, por las viudas nos enteramos que los habían matado a machetazos".

El campesino relató que la guerrilla los retuvo hasta el martes. "Nos dijeron que a los otros colonos los habían matado porque eran informantes de los `paras y les trabajaban en cultivos ilícitos", comentó.

En el viaje a Frasquillo, antes de llegar a la boca del río Esmeralda, en la intersección con el río Sinú, nuevamente Arturo se encontró con la guerrilla.

"Nos obligaron a arrimar y una hora después nos trajeron a un niñito de dos años, nos dijeron que lo trajéramos hasta El Limón y que si no encontrábamos a sus familiares que se lo entregáramos a la Cruz Roja", dijo.

Ayer, cuando llegaron a Frasquillo, el niño fue entregado a una tía que se lo llevó a su abuela a Tierralta.

*Nombre ficticio.

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