Por caso de grafitero investigan a oficiales

Por caso de grafitero investigan a oficiales

Por la posible alteración de la escena donde cayó muerto el joven Diego Felipe Becerra, hace tres meses, la Procuraduría ordenó abrir investigación contra el subcomandante de la Policía de Bogotá, el coronel José Javier Vivas Báez.

29 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

La orden la dio el procurador delegado para la Policía, José Pablo Santamaría Patiño, en el pliego de cargos contra el patrullero Wílmer Antonio Alarcón Vargas, el uniformado que disparó contra el menor, en medio de una persecución, tras el reporte de un atraco en una buseta.

La nueva investigación incluye al teniente coronel Nelson de Jesús Arévalo Rodríguez, entonces comandante de la Estación de Suba, y al subteniente Madrid Orozco Rosemberg, coordinador del CAI Andes; al subintendente Juan Carlos Barrero Leal y a los patrulleros Nelson Castillo Rodríguez y Freddy Navarrete Rodríguez. "El material probatorio allegado al proceso indica que la escena de los hechos, al parecer, fue alterada por el patrullero Alarcón Vargas y por quienes hicieron presencia en dicho lugar", precisa el Ministerio Público.

Alarcón Vargas, según la investigación disciplinaria, dijo que el coronel Arévalo, el subteniente Orozco, junto con el subintendente Barrero y los patrulleros Castillo y Navarrete, hicieron presencia en la calle 116A con carrera 71D, en el sector de Pontevedra, donde el 19 de agosto pasado cayó herido el joven grafitero.

Según la Procuraduría, el subcomandante de la Policía es mencionado en varios informes como uno de los oficiales que estuvo al tanto de la situación, "lo que, aunado al acervo probatorio allegado al expediente, evidencia que además del policial aquí investigado, les puede asistir responsabilidad disciplinaria a los servidores públicos mencionados". Agrega que "con su posible actuar activo u omisivo pudieron haber incurrido en falta disciplinaria en relación con la alteración de la escena de los hechos y la determinación en que ocurrieron los mismos".

La Procuraduría considera que la escena de los hechos, posiblemente, fue alterada después de establecer que el joven jamás disparó un arma. Medicina Legal estableció que la encontrada en el lugar estaba defectuosa y no podía ser disparada y tampoco coincide con la descripción que hicieron los testigos del arma que portaba uno de los atracadores.

La comunicación entre Alarcón y su base en el CAI Andes demostraría que el uniformado no estaba seguro de que el joven al que le disparó estuviera armado. "Las grabaciones del CAD de la Policía permiten deducir con claridad que en el momento de la persecución el patrullero Alarcón no estaba seguro de que Diego Felipe Becerra hubiese sacado de su bolso o pretina del pantalón un arma de fuego y que inmediatamente ocurrieron los hechos quedara tirada sobre el andén", concluye la Procuraduría

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