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CULPA DE LA DEMANDA AGREGADA

CULPA DE LA DEMANDA AGREGADA

La incertidumbre de los empresarios, que tiene frenados los proyectos de inversión y con ellos al 80 por ciento de la industria, se traduce necesariamente en menor capacidad para absorber el creciente número de personas en edad y capacidad de trabajar (que según el Dane son más de 5,5 millones). Pero, lo que es peor, es también la causa para el aumento del número de personas que se quedan sin puesto de trabajo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
13 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

De acuerdo con el más reciente informe de Coyuntura del Dane, la industria que en mayor proporción ha tenido que licenciar personal es la relacionada con la fabricación de muebles de madera. En este sector el empleo cayó 17,98 por ciento durante los primeros seis meses de 1996.

Sin embargo, tal situación no fue la novedad para el primer semestre de este año, si se tiene en cuenta que en igual período de 1995 también cayó el empleo en ese sector de la producción: el 10,29 por ciento.

Los especialistas hablan de las dificultades por la caída de la demanda agregada, que es la suma de todas las demandas de la economía. Y esa demanda depende del consumo de los agentes económicos, no sólo de los individuos y las familias, sino de las empresas.

Ahora, la pregunta del ciudadano es Si el buen comportamiento de la industria, para generar empleo, depende de la demanda, cómo hacer que ella reaccione?.

Esa fue la pregunta que Keynes trató de resolver, cuando determinó que el ingreso de la economía depende del consumo y de la inversión productiva. Pero lo uno lleva a lo otro.

Veamos: si por causa de la incertidumbre los industriales dejan de invertir, es decir si dejan de comprar maquinaria para ampliar su capacidad productiva, ya sea comprándola o actualizándola o contratando más trabajadores, no irrigarán sus recursos (dinero) a la misma economía (a quienes les venden o reparan sus máquinas y a la fuerza laboral).

Ese primer paso de la cadena que lleva al freno de la economía, conduce a que las personas que derivan sus ingresos de la producción (tanto los empleados como sus familias y los dueños de las fábricas de materias primas y maquinaria) no tengan dinero para satisfacer sus necesidades, es decir para consumir.

Como no tienen dinero, ya sea porque se quedaron sin empleo, o porque no aumentaron sus ingresos, no consumen y se frena la demanda y por lo tanto los industriales no venden y se crea allí un círculo vicioso que sólo puede romperse cuando el Gobierno utiliza medidas de política económica para reactivar el aparato productivo y recuperar el equilibrio perdido.

Es lo que los teóricos denominan la utilización del instrumental keynesiano , que implica, entre otras, herramientas como la reducción de impuestos o el aumento del gasto productivo del gobierno. Por su parte, el banco central debería liberar dinero para que las entidades financieras bajen sus intereses y los industriales se endeuden para aumentar la producción. Así, industrias como las de madera podrían volver a contratar la mano de obra que ha tenido que licenciar durante los últimos años.

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