Por amenazas, 171 maestros pidieron traslado

Por amenazas, 171 maestros pidieron traslado

Cuando le avisaron que en la portería del colegio donde trabajaba había un regalo para él, un frío invadió su cuerpo de pies a cabeza. A *Diego Moreno, docente de primaria, le mandaron un sufragio. (VER MAPA: LOCALIDADES DE DONDE HAN SIDO TRASLADADOS LOS DOCENTES) (VER CUADRO: AUTORES DE LAS AMENAZAS)

28 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

Desde ese día no ha podido sacar una vivienda propia porque ha tenido que pasar de arriendo en arriendo para no ser asesinado, huyéndoles a motorizados que lo ubican y lo persiguen todo el tiempo. Este hombre ha soportado amenazas, como las que, este año, han generado 171 solicitantes de traslado de plantel para profesores, directivos y personal administrativo de colegios públicos de Bogotá que temen por su seguridad personal. *Vivian Cifuentes y su compañero,*Efrén López, fueron amenazados en los tumultos de la salida de clases de un colegio del sur de la ciudad. Un grito agresivo retumbó en medio del zumbido de voces.

"Si siguen con las campañas, los vamos a quebrar, hijueputas". El traslado del colegio que amaban, porque son los primeros en hablar bien de los estudiantes, fue la única solución para que cesaran las amenazas que comenzaron cuando dieron inicio a una campaña para que los jóvenes no cayeran, como consumidores o distribuidores, en bandas dedicadas al narcotráfico.

Según Insmary Bernate, delegada de la Asociación Distrital de Educadores ante el Comité Distrital de docentes y directivos distritales en situación de amenaza, el tráfico de drogas en algunas localidades de Bogotá ha entrado en los colegios públicos. "Algunos estudiantes son usados para conseguir clientes. Las bandas operan a la salida de los colegios o distribuyen la droga a través de las rejas, desde que al ex alcalde, Antanas Mockus, se le ocurrió eliminar los muros. Ese problema no solo genera roces entre estudiantes sino que nosotros, los profesores, somos amenazados si intentamos denunciarlos", dijo Vivian. Pero las agresiones van más a allá: a una profesora le tumbaron los dientes con la cacha de un revólver, a otra le cortaron el pelo, y otros tienen que llegar y salir de sus colegios escoltados por la Policía. "Ya ni ellos pueden con la delincuencia. Va a tocar que el Ejército escolte a la Policía y ellos a nosotros", dijo Vivian. Las agresiones incluyen daños a los vehículos de los profesores, hurto de sus pertenencias, cartas, sufragios y hasta llamadas.

Los docentes de educación física son los más amenazados. Según ellos, porque están expuestos al aire libre y por ende a ser visto por delincuentes que operan en las cercanías a los colegios. Le siguen los educadores de primaria, humanidades, matemáticas y física, coordinación y, por último, los rectores. Por haber más mujeres en el magisterio, hay más amenazas en contra de este género; 101 frente a 70, en contra de hombres. ¿Quiénes amenazan? La mayoría de amenazas viene de los mismos estudiantes de las instituciones educativas de donde se generaron las solicitudes de traslado. Una de las profesoras entrevistadas contó que encontró el mensaje plasmado en el tablero de clases. A bandas de barrio también se le atribuyen buena parte de las denuncias y en otros casos más graves a grupos al margen de la ley.

"Bandas de paramilitares y criminales imponen su ley", dijo otro docente entrevistado. Muchas de las intimidaciones llegan a las manos de los docentes a través de anónimos. "Es que se toman el trabajo de recortar letras de periódicos y revistas para mandar panfletos", dijo Bernate.

Los padres de familia de los estudiantes también aparecen en el listado de acusados, 22 de ellos fueron denunciados por los educadores. "Son agresivos y hasta han correteado a los profesores". Muchas de las víctimas aseguran haber sido intimidades por la comunidad de los barrios aledaños a los colegios por retaliación a decisiones proferidas por docentes o directivos y en otras seis denuncias las amenazas son de bandas integradas por estudiantes y población externa dedicadas al narcotráfico y a otras conductas delictivas.

* Nombres cambiados por seguridad.

¿Qué se está haciendo? La Secretaría de Educación y el Comité Distrital de Docentes y Directivos en Situación de Amenaza han comenzado a trabajar con la Alcaldía de Bogotá, la Procuraduría, la Personería y la Policía para buscar soluciones conjuntas. Aunque la primera acción es propiciar el traslado de los docentes amenazados, los educadores no buscan medidas represivas sino pedagógicas. Como los casos de amenazas coinciden con los índices de violencia de algunas localidades, se busca que la Policía incremente sus acciones. "Ahora, los docentes pueden hacer sus denuncias en las Unidades de Reacción Inmediata (URI), pero las denuncias todavía son un lío para los afectados por la 'tramitomanía'. Son muchas vueltas para una persona afectada física y sicológicamente", dijo Bernate

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