Obras no salvaron de la inundación a Bogotá y la sabana

Obras no salvaron de la inundación a Bogotá y la sabana

Los jarillones o muros de contención que la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), alcaldías locales - como las de Suba- y algunos particulares levantaron hace más de cuatro meses para evitar inundaciones del río Bogotá a terrenos y vías ribereñas de la capital y municipios vecinos de la sabana, de nada sirvieron.

24 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

En la madrugada de ayer,los caudales se desbocaron hacia la zona noroccidental del Distrito, sobre vías como la de Bogotá-Chía (por la variante de Teletón), donde provocaron un descomunal trancón, y en la de Cota-Suba, donde las aguas rebasaron los jarillones y se elevaron hasta 1,50 metros sobre la arteria.

Sin embargo, el gobernador de Cundinamarca, Andrés González, aseguró que semejante desbordamiento no se debió a que los jarillones fallaron, sino al desmedido volumen de agua que está cargando el río. En el puente de El Común, en periodos normales, bajan 7,5 metros cúbicos de agua. Ayer fluyeron más de 51,2 metros cúbicos. En Alicachín, de 17 metros cúbicos por segundo, se subió a 146. El muro de la discordia Por el contrario, hay quienes culpan de la inundación en la variante de Teletón a la 'muralla' -de casi 4 metros de altura- que la Universidad de La Sabana viene levantando para reforzar el jarillón del río Bogotá que la bordea y así evitar los estragos que padeció con la anegación del pasado 20 de abril.

Según los críticos, el caudal estaría golpeando contra ese jarillón y rebotando hacia la variante. El rector de La Sabana, Obdulio Velásquez, rechazó esa versión y sostuvo que "en estos momentos, todo mundo es experto, pero la obra se está haciendo con autorización de la CAR, acogiéndonos a las normas y con asesoría de una importante empresa de ingeniería hidráulica mundial. Si ese jarillón no se hubiera hecho, no solo estaría inundada la universidad, sino también Chía". ¿Cómo evitar nuevas inundaciones en esa variante y en la Autopista Norte? Las soluciones parecen lejanas. La alcaldesa (e.) de Bogotá, Clara López, dijo que la vía se debe elevar, mínimo, un metro y a lo largo de varios kilómetros, porque fue construida por debajo de la cota máxima del río. Igual sucedió con la vía Cota-Suba, que se tomó la ronda del río. Aquí, la anegación comenzó por filtraciones del caudal en un jarillón que la alcaldía de Suba rellenó, inicialmente, con escombros y que luego la CAR entró a modificar usando refuerzos con arcilla y otros materiales, explicó la jefe de la CAR Bogotá, Olga Li Romero. Por ese motivo, la Corporación le está abriendo a la citada alcaldía un proceso sancionatorio. Para que ese camino deje de inundarse, dijo la CAR, se tiene que cambiar el trazado de la vía en unos 980 metros, y así se lo notificó al Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) hace cuatro meses, cuando le pidió autorización para ampliar ese tramo. Para el Distrito, el problema lo causaron la CAR y el 'entubamiento' del río con los jarillones.

Drama de los bogotanos.

Después de un día de trabajo como vigilante de un conjunto residencial en Bogotá, Aurelio Tinjacá tuvo que regresar ayer a su casa, en la vereda de Chorrillos, cerca de Suba, con la bicicleta al hombro. "Ya la cicla no me sirve para moverme, porque me afectó la inundación de la vía Suba-Cota", dijo. En este sector, los jarillones que debían proteger la calzada de las inundaciones los están usando peligrosamente los ciudadanos como senderos. "Es la única manera de pasar, porque la vía ya ni se ve", señaló Margarita Ochoa, que trabaja en una clínica odontológica de Cota y vive en Suba. Quienes deben tomar esta vía podrían llegar a sus destinos por la calle 80 o la Autopista Norte, pero "eso triplica los gastos de transporte, y el sueldo no alcanza", afirmó Luis Felipe Díaz.

¿Sirven las alertas?.

Según el Fondo de Prevención y Atención de Emergencias (Fopae) y la alcaldesa (e.), Clara López, las alertas sí sirven, porque permiten, rápidamente, movilizar recursos y alistarse para la emergencia. Por ello, dijo, hay un plan de contingencia que ayudará a hacer una evacuación de 30.000 a 60.000 personas, en el término de 24 horas. Igualmente, que en ese lapso se puedan movilizar los materiales. Para algunos ciudadanos, las alertas se quedan en avisos. Andrés Salazar, de Chía, manifestó que hace un mes, en el paso peatonal del retorno Chía-Bogotá, a la altura de la U. de La Sabana, Invías puso un letrero que anunciaba sus trabajos para evitar las inundaciones. "Lo único que hicieron fue poner una fila de bultos de arena en los jarillones, que, desde luego, no evitaron nada"

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