En el país aún hay 'esclavos'

En el país aún hay 'esclavos'

Solo 207 colombianos reconocieron (entre el 2005 y el 2010) haber sido víctimas de trata de personas, definida por los académicos como la esclavitud del siglo XXI. (VER GRÁFICO: LA TRATA DE PERSONAS EN CIFRAS)

23 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

Así lo reveló un estudio sobre la magnitud de este delito en el país, realizado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Universidad de los Andes, dado a conocer ayer en Bogotá. Sin embargo, las autoridades colombianas creen que solo una de cada veinte víctimas de este delito es capaz de denunciarlo. El informe también arrojó que, de los 207 casos denunciados en los últimos cinco años, el 90 por ciento corresponde a mujeres y tan solo el 10 por ciento a hombres (véase gráfico). Además, el 82 por ciento de los casos corresponde a explotación sexual y el restante, a explotación laboral. El país en el que más se reportó la explotación sexual de colombianos fue Ecuador, con el 32 por ciento.

Llama la atención que en Singapur se registre el 4 por ciento de los casos de explotación sexual. En lo que tiene que ver con trabajo forzado, Argentina está en el primer puesto, con el 33 por ciento. En segundo lugar aparece Ecuador (20 por ciento) y luego se sitúa Guatemala (10 por ciento).

Pero el estudio también dejó en evidencia que la trata de personas no solo es internacional. De las 207 personas que denunciaron, 20 reportaron que habían sido objeto de trata dentro del país. Las zonas más críticas son Antioquia, Valle y Bogotá.

De acuerdo con Elvia Vargas, investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad de los Andes, el deseo de contribuir económicamente al hogar y de obtener una casa son las razones principales por las que las personas acceden a ser víctimas de este tráfico. "El país tiene información confiable para implementar políticas públicas que permitan atender a los afectados y contrarrestar una problemática de magnitudes desproporcionadas", agregó Vargas. Carlos Pérez, coordinador de Trata de Personas de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, explicó que esta situación obedece a dos razones: "La primera, las víctimas son amenazadas constantemente, incluso luego de abandonar esta práctica, y la segunda, que este delito es cometido en muchas ocasiones en zonas alejadas a las que las autoridades no llegan"

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