La trepadora

La Primera Dama viene precedida de su éxito en Chile y de una buena campaña comercial de Caracol. Su virtud: la historia. Su debilidad: su moral. Esta telenovela innova en cuanto a que la heroína no es pura, pero sí real. Se parece más a los modos de triunfar en la vida cotidiana: una mujer de buenas carnes, ambiciosa y entradora, quiere todo para ella y lo va a lograr. Pura oda a la realidad nacional.

21 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

La protagonista odia la pobreza, detesta a su familia y no tiene límite ético: agrede a su madre, roba el dinero de su novio, usa su cuerpo para seducir y obtener lo que quiere, no tiene pudor para meterse en la casa de una familia bonita ni decoro para meterse en la cama del hombre que le sirva a su propósito, y no le importa destruir a quien sea.

Una apuesta arriesgada por su protagonista femenina, pero con la seducción de los modos reales de trepar en nuestra sociedad: más que universidad, un buen cuerpo y mucha simpatía bastan. La historia es peligrosa porque presenta a una heroína muy real, pero que duele en lo moral. Una ambiciosa que basa todo en el deseo de dejar de ser pobre y trepar como sea. Esta historia es común en la vida real, pero no en el melodrama del deseo.

La protagonista, brincona y sin moral, es bien representada por las extroversiones, las sonrisas y las carnes de Carina Cruz, y como es nueva, su actuación luce fresca, pero hay poca ambigüedad, pura actriz de reality; en su contraparte, ya la cosa no funciona mucho con el muchacho Jattin, que es bonito y nada más.

Seductora Natalia Jerez, quien debería buscar otros tonos para hacer el mismo papel de siempre.

Donde realmente hay encanto es con Christian Meier y Kathy Sáenz, quienes demuestran otro nivel actoral, uno más tranquilo, más ambiguo y con mejor tono. Y mucho de saber en los papeles de los que saben: Jairo Camargo y Jacqueline Arenal.

Le falta un hervor La realización es cumplidora, porque ni los planos ni los movimientos ni la visualidad interfieren en la narración. Pero tampoco aportan a una producción plana en sus imágenes, con fotografía lavadita.

La Primera Dama es una historia interesante y que tiene mucho de atrevimiento.

Un grupo actoral fuerte para resistir a la niñita Cruz y a Jattin. Pero le falta el hervor para ser un gran éxito: puede ser un poco más de ambigüedad y motivos en la trepadora, puede ser un poco de roles más cotidianos y menos estereotipo, puede ser una realización menos plana y con mas narrativa. En conclusión, le faltan cinco para el éxito. Se mantendrá ahí a media tabla.

Lástima, es una gran historia.

orincon61@hotmail.com

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