Complejidad y administración

Complejidad y administración

Las organizaciones son complejas. Este es un nuevo paradigma en la orientación que hoy se le da a la disciplina de la administración en las universidades del mundo.

21 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

De acuerdo con este criterio, el enfoque de la disciplina está cambiando. Se quiere denotar, en un primer momento, que las organizaciones no son simples, ni siquiera complicadas. ¿Qué elementos existen detrás de ese concepto de complejidad que cambia el sentido de la enseñanza de la administración? La edición de Harvard Business Review septiembre de este año, dedica particularmente a este tema, los autores Sargut, McGrath y Mauboussin, definen lo complejo comparándolo con lo complicado. Mencionan que la principal diferencia entre ellos es que los resultados en un sistema complejo, aunque las condiciones iniciales sean las mismas, no se repiten. No así lo complicado, que permite predecir los resultados a partir de los supuestos iniciales. La razón de la producción de un resultado predecible es la invariabilidad de las conexiones entre los acontecimientos parciales, aunque sean muchos. En lo complejo, por el contrario, las interacciones cambian permanentemente y los resultados no son predecibles. Esta situación, que compete no sólo a la disciplina administrativa, tiene algunas características que deben ser tenidas en cuenta en el momento de la toma de decisiones; esta será la razón de ser de los jefes, directores, presidentes o responsables de una organización.

Esto lleva consigo la disposición intelectual para entender de una nueva forma las relaciones entre los componentes de la tradición administrativa. Los logros obtenidos en la enseñanza y el aprendizaje de las funciones financieras, de mercados, de relaciones del personal y del más general de la gerencia, adquieren una nueva dimensión. Siempre ha existido la presión de los hechos externos para innovar y cambiar los esquemas de comportamiento de las organizaciones, sin embargo, los nuevos retos han actuado como acicate para buscar caminos diferentes en la estructura interna de la disciplina de la administración. Es claro que ya no se puede suponer que aprendiendo las funciones parciales se sabe cómo se comporta toda la organización. La globalización es una variable determinante en el análisis. La permanente innovación en la que se encuentra el mundo; la importancia que tienen las políticas económicas en los diferentes países y su impacto en las estrategias y decisiones empresariales; los descubrimientos en la producción y en los productos finales que acentúa el papel de la competencia, son apenas algunas señales de los inmensos cambios en los análisis del entorno. Este hecho, a la vez que es necesario en la comprensión de las organizaciones individuales, dificulta las decisiones de los responsables de la dirección. Por razón de la complejidad, las exigencias de la respuesta que deben dar las organizaciones a la sociedad adquieren una forma diferente de búsqueda.

Consecuencia de esta nueva situación es la necesidad continua de información, una de las variables que cambian permanentemente. trabajo en equipo El manejo de la información, en conjunto con la visión estratégica de quienes orientan las organizaciones, no es único. Es probable que los modelos utilizados en el análisis de la organización, y con los que se creyó en sus proyecciones, deban ser revisados. Con la misma información, teniendo en cuenta que los resultados son diversos, son urgentes las simulaciones no deterministas para la toma de decisiones en escenarios probables.

Por esta razón, es necesario el trabajo en equipo de los miembros que hacen parte de una organización, quienes deben participar en esta línea de pensamiento sistémico y complejo, y quienes entienden que las acciones empresariales, las estrategias y las decisiones deben ser de la organización en conjunto y no de unidades independientes. Sin duda, esta es la alternativa para la supervivencia de las organizaciones.

Nuevos indicadores en un mundo cambiante; revisión de los modelos tradicionales de gestión; mayor trabajo en equipo; cuestionamiento de los resultados tradicionales, son elementos que han llevado a la organización, y su comprensión, a plantear el tema de la complejidad. No obstante, a pesar de seguir enseñando los temas funcionales tradicionales en la disciplina de la administración, la preparación de los nuevos líderes, debe insistir en el desarrollo de aptitudes y competencias que favorezcan el enfrentamiento a resultados insospechados. La profundización en los temas particulares no garantiza que su agregación conduzca al entendimiento de la totalidad. Reconocer que la complejidad supone que la organización es mucho más que la suma de las partes, es un desafío para los nuevos administradores. La disposición para el aprendizaje debe ser diferente

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