Los colegios entraron en la onda ecológica

Los colegios entraron en la onda ecológica

El medio ambiente se convirtió en una herramienta de trabajo escolar para cuidar la naturaleza. Y eso se observa en los proyectos educativos y de investigación que cada vez toman más fuerza en las aulas. De hecho, según cifras de Colciencias, existen 37 grupos de investigación en colegios oficiales del país dedicados, particularmente, a indagar sobre temas relacionados con la ecología y que van desde el cuidado de las fuentes de agua y el reciclaje hasta el análisis del comportamiento animal.

20 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

"Usan los resultados de sus indagaciones para ayudar a sus comunidades", explica María Helena Manjarrés, coordinadora nacional del programa Ondas, de Colciencias. "Al despertar en ellos la conciencia del cuidado ambiental tenemos garantizado, en el futuro, un compromiso con el cuidado de los recursos naturales, pues lo asumen como un proyecto de vida", afirma Ruth Elvira Buenaventura, directora de investigación y desarrollo del colegio Berchmans, de Cali. Los proyectos educativos ambientales (Prae) forman parte del currículo de los colegios desde 1994. Pero, muchas veces, se han quedado en documentos o estrategias que no conectan a los niños con la realidad. Por eso, en los últimos años, se pasó de incorporar el tema a algunas actividades puntuales en ciertas asignaturas a un compromiso con el cuidado del medio ambiente por medio del control en el gasto de luz y agua en los colegios, así como acciones concretas para salvar cerros, bosques y quebradas. "La investigación se ha convertido en un instrumento pedagógico que, aplicado al tema ambiental, les da rigurosidad al currículo y a estas acciones. Esto se hace con un reconocimiento cultural de la biodiversidad y de los problemas de los territorios", dice William René Sánchez, director de preescolar y básica de la Secretaría de Educación de Bogotá. Cuando niños y jóvenes comienzan a ser conscientes de la necesidad de cuidar la naturaleza desde edad temprana, afirma, se convierten en líderes interesados en impulsar un cambio social para salvar el mundo. Incluso, en Bogotá se creó una red de colegios para la protección del planeta, conformada por 20 instituciones privadas; el objetivo, dice Ómar Cáceres Galvis, rector del colegio Gimnasio el Hontanar, es unir conocimientos, esfuerzos e iniciativas para propiciar, dentro de las comunidades educativas, programas en los que los niños afiancen su conciencia del cuidado del entorno y realicen actividades que tengan un impacto directo en el medio ambiente. La clave, agrega la ambientalista Ledis Arango, que trabaja con instituciones, es que los escolares encuentren una relación ecológica-ambiental con su entorno, de manera que recorrer con ellos ambientes naturales les permita entender el deterioro de sus recursos y saber qué hacer para frenarlo o revertirlo. .

Experiencias verdes .

Gimnasio el Hontanar, en Bogotá El compromiso de esta institución con el medio ambiente la llevó a obtener una certificación ambiental. Uno de sus lemas es formar niños que garanticen la sostenibilidad del planeta. Y sus 720 alumnos lo tienen claro. Allí, según el rector, Ómar Cáceres Galvis, se han desarrollado acciones como el control del consumo de energía, papel y agua, el manejo de residuos sólidos como creación de compostaje (proceso biológico para convertir residuos biodegradables en abono orgánico), la elaboración de ecoladrillos (botellas plásticas llenas de residuos no biodegradables) y el liderazgo de una red de colegios que cuida el planeta. "Tenemos 80 vigías del medio ambiente en todo el colegio, con campañas y acciones para la produc- ción del agua. Asimismo, padres de familia involucrados", dice.

Colegio Berchmans, en Cali Su proyecto educativo ambiental no solo tiene acciones puntuales en las materias que ven los estudiantes. La institución decidió convertirlo en una herramienta de gestión y una estrategia que beneficie a toda la comunidad educativa, desde el 2009. "Hicimos un diagnóstico de los aspectos ambientales significativos del colegio, como el uso del agua, de la energía, del papel y la disposición de los residuos sólidos, y definimos una política integrada en torno a un compromiso con el cuidado del medio ambiente: optimizar el uso de dichos recursos y generar menos residuos", afirma Ruth Elvira Buenaventura, directora de investigación y desarrollo. Allí, no solo hay una cultura efectiva del reciclaje, sino que tienen una compactadora de residuos sólidos, picadora para el proceso de compostaje y lombricultura para la generación de abono orgánico.

Colegio Simón Bolívar, en Bogotá Los alumnos y docentes de este colegio oficial han logrado recuperar la ronda de la quebrada La Salitrosa, Suba, que era un sector deprimido. Sembraron árboles, mejoraron los pisos y fachadas de las casas y crearon una cultura del cuidado de la quebrada entre la comunidad. "Los estudiantes se hacen cargo de la vegetación y fauna, y dan cuenta de los cambios de las especies. También trabajan en recuperar el cerro de La Conejera para que vuelva a ser productor de corrientes de agua y salvarlo de la urbanización", afirma la docente Colombia Castillo Santos. Además, analizan la composición química de las rocas, en asocio con la Nasa

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