¡Ni una gota de alcohol!

¡Ni una gota de alcohol!

Es imposible medir la capacidad de conducción de una persona en número de copas o grados de alcohol de un licor, pues son muchas las variables que intervienen al momento de probar el trago y luego manejar: desde el estado anímico hasta el cansancio físico; desde el día de la semana hasta la hora en que se toma; desde la presión social hasta la tradición cultural.

19 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

Por eso también resultaría irresponsable decir que, porque los voluntarios no cometieron errores evidentes luego de ingerir un par de cervezas durante la jornada que organizó el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) en el Autódromo de Tocancipá, efectivamente sucede así en la realidad.

"Este experimento se hizo en condiciones óptimas, a la luz del día, luego de un desayuno 'trancado', sin tráfico, lluvia o huecos -explicó Juan Carlos Sandoval, director de seguridad vial de Cesvi-. En la vía se pone a prueba la concentración, clave a la hora de coger el volante, pues el conductor debe estar atento a 15 variables diferentes por segundo, más aun si se trata de una vía concurrida, llena de peatones, en condiciones de lluvia y a altas horas de la noche, cuando ya se manifiesta el cansancio del día".

Evite el trago .

Tal como lo registramos en la edición del 5 de noviembre, esta jornada, bautizada 'Influencia del alcohol sobre la conducción' y organizada el 27 de octubre, sometió a siete voluntarios, de ambos sexos y diversas edades, a diversas dosis de alcohol mientras conducían a lo largo de 170 metros de longitud sin más tráfico que una serie de conos.

Con ello, Cesvi pretendió demostrar, como en efecto lo hizo, que la motricidad es la gran damnificada con la ingesta de alcohol (bajó un 61 por ciento) y la habilidad para reaccionar en caso de imprevistos se afecta claramente (disminuyó un 17 por ciento), así algunos pocos usuarios insistan en que no es justo que les quiten el carro en las redadas que arma la Policía de Tránsito a la salida de la rumba, "si tan solo me tomé una cervecita".

Por eso la recomendación de Vehículos es clara y sencilla: no tome si va a manejar. Tan simple como eso.

De todos depende.

No ofrezca bebidas alcohólicas a quien va a conducir.

Si tienen un grupo de amigos con el que siempre sale, establezca un sistema de turnos, de manera que haya siempre uno sobrio.

Si todos toman, dejen el vehículo en el sitio y tomen taxi.

Recurran a los servicios de conductor elegido para que los lleven y los traigan.

El sueño es nocivo para la salud.

Esto es lo que experimenta una persona excesivamente cansada o alicorada. Si se manifiesta al volante, es hora de detenerse o de entregar las llaves. Cabeceo: es normal que antes de un 'microsueño' se le dificulte mantener la cabeza erguida. Visión borrosa: los ojos se cierran o se desenfocan involuntariamente. Hay incesantes bostezos. Motricidad lenta: cuando el cuerpo está cansado y cerca a caer en estado de somnolencia, es frecuente que varíe la velocidad de reacción.

Desmitifique el alcohol.

El alcohol no es alimenticio.

No sirve para combatir el frío.

No es un estimulante.

No aumenta el apetito.

No aumenta la potencia sexual. No incrementa la lactancia materna

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