TEXTO DE LA RENUNCIA DE DE LA CALLE

TEXTO DE LA RENUNCIA DE DE LA CALLE

11 de septiembre 1996 , 12:00 a.m.

Santafé de Bogotá, 8 de septiembre de 1996 Doctor Luis Fernando Londoño Capurro Presidente del Senado Ciudad.

Estimado señor Presidente: Por su conducto, presento al Senado de la República renuncia de la Vicepresidencia de Colombia.

Dije recientemente que la situación de crisis que vive el país es inusitadamente grave y que el telón de fondo, la causa próxima, de los nuevos problemas que afrontamos y de la agudización de otros que nos acompañan de tiempo atrás, es la falta de credibilidad que afecta al señor Presidente por las razones de todos conocida.

El deterioro de la situación nacional hace pensar que lo que está en juego es la propia viabilidad de la Nación como proyecto social y democrático. Las organizaciones guerrilleras se han convertido en una fuerza que a corto plazo ni siquiera parece realista pensar en derrotar, sino escasamente en contener, pues su avance compromete hoy como nunca la estabilidad democrática. La economía naufraga. La crisis política ha frenado la inversión, con su secuela inmediata en la pérdida inmisericorde de puestos de trabajo. Los partidos se destruyen. La reforma constitucional propuesta no está exenta de cierto tinte revanchista. La opinión pública ha perdido hasta su capacidad de asombro. El país, en fin, parece deshacerse a pedazos.

Propuse replantear la cúpula del ejecutivo para formar un gobierno de unidad nacional que señale una nueva ruta para Colombia. Ofrecí mi renuncia para facilitar la salida de la crisis. Es el momento para la grandeza.

Insisto en que esa fórmula es políticamente viable y se ajusta a la Constitución. No faltan nombres para que, escogido uno de ellos por el Congreso como Vicepresidente, desempeñe luego la primera magistratura por retiro del Presidente a fin de presidir un gobierno que recupere la gobernabilidad. Sin pretender agotar las opciones posibles, he propuesto, en orden alfabético, a Luis Fernando Jaramillo, William Jaramillo, Carlos Lemos, Carlos Lleras, Guillermo Perry y Juan Manuel Santos.

El señor Presidente ha negado la posibilidad de su salida y ha creído que debe continuar pese a los graves males que vive Colombia.

Por mi parte, quiero cumplir con mi cuota de sacrificio. Grandes sectores de la opinión nacional me han pedido que permanezca en el cargo. He decidido no hacerlo, aunque agradezco y comprendo sus razones, porque desvirtuaría, entonces, el ejemplo de desprendimiento que quiero dar. Por otro lado, dije que no sería el comandante de una guerra civil y hoy lo reafirmo. Una cosa es oponerse legítimamente al gobierno y otra hacerlo desde la Vicepresidencia, tarea esta última que colocaría sobre mis hombres un fardo histórico inaceptable.

El Congreso tiene en sus manos la oportunidad de escoger para sucederme un ciudadano de bien. Confío en que así lo hará.

Por todo ello y, además, como una cuestión de dignidad y de integridad personal, he decidido retirarme del alto cargo para el que me escogieron los colombianos.

Seguiré defendiendo las ideas básicas que han dado aliento a mi vida pública dirigidas a la búsqueda de un nuevo país. No defraudaré a quienes votaron por esas ideas.

Cordialmente, HUMBERTO DE LA CALLE

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