Un espacio para la diversión de los abuelitos de Facatativá

Un espacio para la diversión de los abuelitos de Facatativá

'Muñeca', como la llaman sus compañeros, es una abuela de 92 años, que, aunque frágil y pequeña de estatura, dedica más de seis horas todos los jueves a hacer ejercicios físicos y terapéuticos que le ayudan a sobrellevar su osteoporosis.

17 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

Al igual que 'Muñeca', más de 1.100 abuelitos de Facatativá se dan cita todos los días -en grupos de 220 personas- en el bioparque para el adulto mayor Centro Díaz Luzberza, ubicado en la vereda Los Manzanos, al norte del municipio. El centro, que fue financiado por la alcaldía municipal, lleva un año en funcionamiento y ofrece a los abuelitos desde entrenamiento físico, terapéutico y psicosocial, hasta clases de baile y taller de manualidades.

"El bioparque es al aire libre, cuenta con estructuras diseñadas para el desarrollo de actividades de rehabilitación, entrenamiento y mantenimiento de las condiciones físicas, que ayudan a mejorar la salud y el bienestar de los adultos mayores", explicó Sandra Correales, secretaria de Desarrollo Social de Facatativá.

De esta forma, de 7:00 a. m. a 12:00 p. m., los 200 abuelos de estratos uno y dos que llegan al día, en cuatro buses, y provenientes de las 11 veredas apartadas de la zona rural, son atendidos por un equipo de terapeutas ocupacionales, psicólogos, trabajadores sociales, fisioterapeutas e instructores físicos, que les enseñan, además, a afianzar sus habilidades y enfrentar la vejez.

"Nos ocupamos de hacerles la vida más agradable, de enseñarles que aún tienen muchas cosas por hacer y aprender . Para ellos, el centro es como ir de paseo, porque en él encuentran paz y esparcimiento. Además, son libres de decidir con qué actividad quieren alegrar su día", dijo Diana Bernal, trabajadora social.

De esta forma, abuelitas como María Elvira Quintero, de 67 años, se escapan de sus casas para realizar mariposas tricolores con medias veladas y alambre, que enseñan en el curso de manualidades, mientras Lula Gómez, de 75 años, baila animada, junto con sus compañeros, las canciones de salsa y merengue que colocan durante la clase.

"Nos sentimos como cuando llevan a los niños al parque: todo es entretenimiento y diversión. Somos niños grandes que escogen lo que quieren jugar", afirmó María Elvira Quintero

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