UN S.O.S POR EL MANATÍ

UN S.O.S POR EL MANATÍ

Durante la época de verano y principios de invierno, unos animales con apariencia bonachona, voluminosos y parecidos a una foca, hacen su aparición en los cuerpos de agua de las regiones costeras o de clima cálido.

26 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Se trata de los manatíes, especie en vías de extinción amenazada por las ansias depredadoras del ser humano.

En el Caribe se les ve con bastante frecuencia en las ciénagas de Bolívar, y la Ciénaga Grande de Santa Marta.

A principios de este año se denunció la muerte de uno de ellos a manos de pescadores de la región de Achí, al sur de Bolívar y otro tanto ocurrió en la Ciénaga Grande, en el sector de Candelaria.

Y a pesar de los esfuerzos que se hacen para evitar su consumo, su carne sigue siendo apetecida, al igual que su piel.

Las autoridades ambientales alertan a la población para que se abstengan de capturarlos y perturbarlos. En caso de que estén enredados en algún trasmallo es preferible ayudarlo a recuperar su libertad.

El manatí actúa como agente biológico en el control de plantas acuáticas que taponan los caños y lagunas y causan problemas en la navegación. Además, es quizás el único y más económico control biológico de estas plantas que proliferan en los cuerpos de agua e impiden el tránsito de pescadores.

En otros países, dada su capacidad de consumo de hierbas, son utilizados para limpiar canales de navegación.

Este mamífero, con apariencia similar a la de la foca, convive en grupos de 8 a 10 individuos en zonas no intervenidas por el hombre. Pero como su población ha disminuido tanto, es frecuente observarlos solitarios o en pareja.

Su proceso de gestación dura hasta 13 meses, al cabo de los cuales nace un manatí. Son amamantados durante 2 años, alcanzando a pesar en la edad adulta 600 kilos y medir 4 metros. Y su madurez sexual la logra a los cinco o seis años de vida.

Básicamente se alimentan de tarulla, churri, canutillo, hierba de arroz y tripa de babilla, entre otras.

Solo viven donde hay agua (caños, lagunas, lagos y ríos), donde el sol es impactante. Son muy tímidos y no les gusta ser molestados por lo que prefieren lugares profundos y protegidos.

Una de las especies más vulnerables que habitan en las costas colombianas es el manatí.

Aun cuando en Colombia no existe un censo sobre estos animales es una especie en vía de extinción a nivel mundial. De ahí las campañas que se realizan para su protección.

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