UN RIESGO QUE NO SE DEBE CORRER

UN RIESGO QUE NO SE DEBE CORRER

Normalmente solemos relacionar el colesterol con la gordura, pero no siempre la persona gorda sufre de colesterol y, por el contrario, las personas delgadas pueden tener problemas de esta índole.

24 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Si bien es cierto que el colesterol, en ocasiones, es síntoma de un mal funcionamiento renal, que puede originar retención de líquidos y grasas en la sangre, lo cual conlleva a la gordura, también puede tener causas genéticas.

El colesterol es una substancia presente en todas las células vegetales y animales, particularmente en algunos órganos, como las glándulas suprarenales y el cerebro; se le encuentra también la sangre y en la bilis.

Por lo tanto, es imprescindible para el cuerpo y es clave en los procesos químicos que tienen lugar en el organismo, pero dada su complejidad aún no se sabe a ciencia cierta el papel que desempeña, según el médico Rafael Pantoja.

En los últimos años los estudios sobre el tema han crecido debido a la relación existente entre su exceso y diversas enfermedades del hombre. Caso de la arteriosclerosis y la hipertensión que pueden ser consecuencia de un alza en la producción del colesterol en el cuerpo.

En el caso de la arteriosclerosis, aún la medicina no ha dado la última palabra, pero se sabe que está íntimamente ligada con el exceso de colesterol en la sangre, que se le conoce como hipercolesterolemia.

Las llamadas grasas saturadas van acumulándose en las arterias hasta provocar una oclusión en la corriente sanguínea que va endureciendo las arterias. En el caso de un hipertenso puede provocar el infarto.

Sin embargo, hay que hacer dos diferencias. La primera se refiere a las personas que padecen una alteración hereditaria del metabolismo de las grasas. En el segundo caso el alza en el colesterol es consecuencia de una alimentación demasiado rica en grasas animales (mantequilla) o de una enfermedad general como la diabetes o la nefrosis (de carácter renal).

El bueno y el malo Con el tiempo, los médicos han terminado por asegurar que es como si hubiera dos tipos de colesterol o sustancia de este tipo. Una buena y otra mala.

El colesterol bueno es el HDL (lipoproteínas de alta densidad). El malo es el LDL o Lipoproteínas de baja densidad. Mantener el equilibrio entre estos dos tipos es lo más recomendable, ya que el bueno hace las veces de un limpiador del colesterol malo , evitando que se vaya apropiando de las arterias.

Tabla de riesgo A partir de los 20 años los médicos aconsejan realizar exámenes de revisión del colesterol, lo que se vuelve imprescindible a medida que pasan los años.

Entre los 20 y 29 años se corre riesgo cuando se presenta un cuadro entre los 200 y 240 miligramos de colesterol por decilitro de sangre (mg/dl).

De 30 a 39 años los riesgos van desde 220 hasta 260 mg/dl. Y de 40 años en adelante se corre riesgo si se presentan cifras por encima de los 250 mg/dl.

No obstante, estos parámetros no son estrictos, pues la última palabra la tienen los especialistas.

En la dieta está la clave Para reducir el grado de colesterol en la sangre la única solución posible es llevar una dieta muy baja en grasas y rica en vegetales.

Verduras y carnes con un mínimo contenido de grasas (pollo, pescado, frutas, cereales).

Es preferible evitar los productos lácteos, aun cuando todos los alimentos hacen falta en el organismo, el truquito está en no excederse.

Principal atención hay que prestar a las llamadas grasas saturadas , determinantes en el aumento del colesterol, las cuales se encuentran en la leche, mantequilla, cremas y quesos, tocino, huevos, embutidos y derivados del cerdo.

Mientras que las grasas no saturadas , que mantienen el nivel del colesterol se encuentran en las semillas de soya, aceites de girasol y en algunas margarinas.

Sin embargo, hay grasas, como las del coco o el aguacate, que aun cuando no son del todo malas no es recomendable consumirlas muy seguido.

Además, hay que realizarse por lo menos dos veces al año un examen para determinar cómo está funcionando el colesterol en nuestro cuerpo.

Un aumento de peso inusitado debe ponernos en alerta, sobre todo si se ha producido después de una temporada de fiestas o de unas vacaciones.

El ejercicio, no tiene ninguna relación con la disminución del colesterol, pero el proceso de sudoración ayuda a eliminar algo de grasa.

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