DON JUAN ARROYO

Si intentáramos encontrar un rasgo caractrístico, obviamente distinto al Carnaval y al temperamento amable de su gente, que identifique a Barranquilla como una ciudad única y por lo tanto diferente a las demás, no tenemos que hacer grandes esfuerzos, pues ese atributo urbanístico lo constituyen los arroyos.

11 de abril 1995 , 12:00 a. m.

REF.

La capital del Atlántico ha soportado durante años este grave problema y, a medida que crece y se expande en todos los sentidos, aparecen nuevos o se vuelven más peligrosos los arroyos. Felicidad, La María, Paraíso, Hospital, Rebolo, Country y el muy respetable Don Juan se han convertido en un verdadero dolor de cabeza para las autoridades locales, que tanto en períodos lluviosos como en épocas de intenso verano se han tenido que referir a esa terrible amenaza contra la población.

Se han estudiado múltiples soluciones. Desde las más sofisticadas y aparentemente irracionales hasta las más simples uy elementales, desechándose por inconveniente para las finanzas municipales una de carácter definitivo.El urbanista cubano Manuel Carrera (q.e.p.d.) propuso la construcción de embalses que represarn el agua de los arroyos; a un grupo de arquitectos franceses se les ocurrio la idea de retener las aguas-lluvia en los techos de las casas, y los japoneses de la JICA, apelando a su sentido práctico se inclinaron por la de abrir surcos o canales paralelos a cada lado de las vías.

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