LA MUERTE DEL PORRO

LA MUERTE DEL PORRO

Parecería incongruente escribir sobre folclor, cuando hay temas prioritarios y más importantes, como los relacionados con los graves problemas, enmateria de servicios públicos, por los que atraviesa el departamento de Córdoba y sus 26 municipios. Más ahora, cuando se acerca un nuevo festival nacional del porro en San Pelayo, vale la pena hacer algunas apuntaciones a lo que entendidos folclóricos consideran como el fin de toda una época musical o como el triste final de un son terrígeno que, a la par con las fiestas de corraleja y sus fandangos, constituyen el folclor del Sinú.

20 de abril 1995 , 12:00 a.m.

REF.

Porque es un hecho incontrovertible que nuestro famosos porro pelayero agoniza y se muere ante la indiferencia popular.

Ya había escrito yo en alguna oportunidad, a propósito de la publicación de la revista Pelayo , la muerte de otro son autóctono -el baile macho- cuando el porro, un son nuevo y sin letra, en aquel despertar musical de la década de los 20s, enterraba de por vida el baile macho en el ambulante de Emeterio Suárez.

En realidad el baile macho , con crujir de cueros y estridencia de pitos, se debatía entre la vida y la muerte, cuando en la placita de la iglesia bailaba María Varilla el porro bautizado con su nombre, que estrujaba los corazones de blancos y concertados.

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