NI DIABLO, NI SANTO

NI DIABLO, NI SANTO

Lo ocurrido con Oswaldo Mackenzie en Mar del Plata sirvió para ratificar -que duda cabe- que el nuestro es un país ciclotímico, de extremos, un país en el que nadie quiere saber de términos medios: o es blanco o es negro. Porque simplemente , parece ue el gris hace rato que salió del mercado nacional.

11 de abril 1995 , 12:00 a. m.

REF.

Mientras en una buena parte del interior se llegó a recalcar con sevicia que el caso de él era más grave que el de Arley Betancourt y hasta se pidió de manera infame la cabeza del talentoso volante rojiblanco, en Barranquilla se saltó al colmo de la alcahuetería alegando que se trata de otra terrible injusticia porque este ilustre angelito jamás ha sidpo amigo de los desaires ni conoce los malos modales.

Dardos venenosos por un lado, y aplausos por el otro. La corriente de afuera destila odio puro, y la nuestra le coloca el visto bueno a la indisciplina con un cinismo que aterra a cualquiera.

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