Los votos contados a solas

Los votos contados a solas

13 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

Me contaba Luis Yáñez, quien vino a observar las elecciones de este domingo en Nicaragua a la cabeza de la misión de la Unión Europea, que una vez le tocó cumplir un trabajo semejante en una de las nuevas repúblicas que habían surgido al desmoronarse la Unión Soviética. El viejo líder supremo del partido se había cambiado de disfraz y se presentaba como candidato a presidente. El día de las votaciones le tocó a Luis ir a un área rural, y a la hora en que se acercaba el escrutinio llegó a una escuela donde el presidente de la mesa se negó a dejarlo entrar. Le mostró su credencial, insistió, el otro se resistía, y de pronto el hombre lo que hizo fue tomar la urna de votos y salir corriendo con ella por un pasillo hasta encerrarse en una oficina. Luis entró tras él, y se encontró con que había vaciado todas las papeletas en el suelo, y con la urna vacía en las manos lo miraba con sonrisa triunfante.

Esta historia podría parecer escrita por Gogol o por Pirandello. Alguien que sale corriendo con la urna llena de votos, en toda buena literatura, es un personaje risible, pero con un sustrato trágico, y ese personaje es capaz de encarnar a la historia real, darle rostro y darle un sentido. Y es una imagen de lo que pasó en Nicaragua el domingo pasado.

El partido oficial se llevó las urnas con los votos y se encerró a solas, desparramó las boletas por el suelo y se sentó a contarlos sin testigos.

Frente a cualquier observador que abriera de pronto la puerta y lo encontrara en su tarea fraudulenta, lo que haría sería reír.

En miles de juntas receptoras, los votos fueron contados a solas, porque existió desde el principio un plan deliberado y concertado para impedir que los fiscales de los partidos de oposición estuvieran presentes. Se les denegaron las credenciales a través de toda clase de trampas, y en comunidades rurales donde ya no pudieron impedir que los fiscales se integraran a las mesas, simplemente no se abrieron los centros de votación.

Roberto Courtney, el director de Ética y Transparencia, un prestigioso instituto que ha observado y evaluado los anteriores procesos electorales en Nicaragua y al que esta vez se le negó participación, ha declarado que de las trece reglas internacionales que sirven para medir la transparencia de unas elecciones, estas del domingo salen aplazadas en doce.

Donde no había ni un solo fiscal de la oposición, el votante se enfrentaba a los directivos de la mesa electoral, que son del partido oficial o afines a él; a los fiscales del partido oficial, a los policías electorales nombrados por el Ministerio de Gobernación, es decir, por el partido oficial. Y en todas las demás estructuras, de abajo hacia arriba, estaba el partido oficial con sus mil manos y sus mil rostros, hasta llegar al Consejo Supremo Electoral, integrado todo por magistrados del partido oficial o fieles al partido oficial.

Toda una maquinaria teatral, donde actores y actrices principales y secundarios, tramoyistas, teloneros, apuntadores, guionistas, libretistas pertenecen sin excepción al partido oficial. Una gran puesta en escena. Una gran farsa.

De esta manera, el comandante Daniel Ortega, cuya candidatura era ya de todas maneras ilegal porque la reelección está prohibida por la Constitución, aparece ganando, según los resultados oficiales, por más del sesenta por ciento de los votos y por más de setenta por ciento en Managua. Camino a la unanimidad que alcanzará en el futuro.

Porque al partido oficial, en las mismas elecciones, le ha sido adjudicado un número abultado de diputados, suficientes para cambiar la Constitución Política, establecer la reelección sin plazo ni medida y darnos un régimen político de democracia directa, regido por los Comités de Poder Ciudadano, viejo y obsoleto sueño que ahora va a tomar cuerpo. Al final de la función, los reflectores caen sobre la figura del hombre solitario que cuenta los votos sentado en el piso después de vaciar la urna con la que ha huido a la carrera.

www.sergioramirez.com http://twitter.com/sergioramirezm

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