El hechizo de Canadá

El hechizo de Canadá

Hay un pedacito de Europa enclavado en América del Norte. Es un pedacito encantador, cargado de cultura y de historia. Es romántico, antiguo y moderno al mismo tiempo. La provincia de Quebec, en Canadá, no es, para nosotros, el típico destino turístico en el que se piensa cuando se planean las vacaciones. Pero bien merecería serlo.

10 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

Cuna de la civilización francesa en este lado del mundo, es un regalo para los ojos. La arquitectura de dos de sus ciudades más importantes (Montreal y Quebec) enamora a primera vista y todavía quedan sus enormes espacios verdes, sus museos, sus avenidas y calles estrechas, sus restaurantes, sus espacios deportivos. En Montreal y en Quebec los planes van desde comerse una langosta o un salmón de primera categoría hasta esquiar, pasando por hacer paseos en barco o en bicicleta, visitar iglesias, subir a lo más alto de un rascacielos o montar en funicular para conocer fortificaciones y edificios que tienen varios siglos de antigüedad

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