Toda una vida con las voces

Toda una vida con las voces

"Todo el que habla, canta". Esa es la frase que adoptó Amalia Samper Gnecco, directora coral y pedagoga musical, del maestro medellinense José María Bravo Márquez (1884-1967) para consolidar el hoy reconcido Coro de la Universidad de Los Andes, que cumple este año 50 años de fundado.

09 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

Y es que esta mujer, que se define como apasionada por la música desde el vientre, llevó durante 42 años la responsabilidad de dirigir a un grupo de estudiantes de diferentes carreras que, supieran o no cantar, le apostaron a la creación de un coro en 1961.

Por eso, y en honor a la labor que la maestra Samper le dedicó al Coro Uniandes, este sábado 9 de noviembre alumnos y antiguos integrantes de las distintas generaciones se unirán para cantar juntos, bajo la dirección de Amalia, en colaboración con otros directores corales, ex alumnos de la artista.

Samper Gnecco estudió Filosofía y Letras en el Colegio Mayor de Cundinamarca y practicaba el canto como hobbie con amigos y familiares ocasionalmente, a pesar de haber aprendido, desde los 4 años, de una maestra como Ana Rita Gnecco de Samper, su madre y reconocida pianista, quien le enseñó a leer música y a tocar el piano.

Gracias al maestro estadounidense Alfred Greenfield, quien a comienzos de la década de los 60 se encontraba de visita en el país para formar un coro en la Universidad Nacional, Amalia logró ser fundadora y directora del coro, sin proponérselo.

Para Greenfield, era claro -cuenta ella- que se debía lograr un movimiento coral universitario y, por ende, crear más grupos en otras universidades.

Entre ellas, la de los Andes, en la que Jairo Samper (tío de Amalia) era el rector. En principio, la designada para el cargo era la hija de este, pero por diferentes circunstancias no pudo, y le pidió a Amalia que asistiera a la reunión que había preparado el músico estadounidense, donde se enteraría en pleno auditorio de que sería ella la encargada de dirigir el entonces naciente coro de la Universidad de los Andes.

"Yo quería que la tierra me tragara, no sabía dónde esconderme. Era apenas una aficionada, sin ningún tipo de experiencia como para dirigir un coro", recuerda Amalia. Desde ese año, en agosto de 1961 y hasta el 2003, Amalia ocupó el cargo de directora de la Universidad de los Andes, al que logró consolidar como uno de los mejores del país, realizando con él giras nacionales e internacionales.

"Creo que haber logrado que mucha gente que pensaba que no cantaba pudiera hacerlo es el legado más lindo que puedo dejar", puntualiza. Lamentablemente, durante una sus giras por Europa, que tardó dos meses, su estado de salud se vio deteriorado, y tuvo que retirarse de la dirección coral, en en año 2003. Su legado fue retomado por Manuel Cubides, un ex alumno suyo, quien la reemplazó. Le siguió otra de sus alumnas, Juanita Eslava. Vino después Roger Díaz y, desde el 2009, la dirección coral de la U. de Los Andes está a cargo de Carolina Gamboa

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