Consuelo González contó su secuestro en pinturas

Consuelo González contó su secuestro en pinturas

"El dolor pasa, pero la belleza permanece", respondió el famoso pintor francés Henri Matisse cuando le preguntaron por qué seguía pintando pese a una grave artritis que encogió y deformó sus manos. El artista murió en 1954, pero sus palabras aún viven: son evocadas en el libro De la sombra a la luz, imágenes del secuestro (2011), que relata con pintura y frases filosóficas cercanas a la poesía el drama del secuestro en Colombia.

08 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

El libro, de edición de lujo y tapa dura, que ya se consigue en el mercado local y que en dos meses estará a la venta en Estados Unidos y Europa, contiene los relatos del secuestro, pero no en forma de crónicas ni reportajes: son pinturas del artista plástico Mario Ayerbe, producto de largas conversaciones con la congresista Consuelo González de Perdomo. Narran sus seis años cautiva, que están reflejados en trazos oscuros, predominantemente verdes y cafés, que transmiten la opresión, pero también la belleza de la selva.

González fue secuestrada el 10 de septiembre del 2001, en el sitio conocido como Puente Río Neiva, a unos 30 minutos de la capital del Huila. Allí, cuando circulaba en su vehículo, fue interceptada por un grupo de guerrilleros en motocicletas. Otros subversivos, que se movilizaban en un campero, se la llevaron selva adentro. "No quería un libro que narrara estos hechos escuetamente, como los que han salido hasta el momento, no quería crónicas ni reportajes, sino algo diferente, y el resultado me impactó", dice González, quien acepta que, de alguna manera, este trabajo le ayudó a asimilar todo lo vivido y a exorcizar muchos demonios: "Sin duda, esa experiencia de las pinturas fue una terapia". "Si se observa uno de los cuadros en particular, en el que los guerrilleros nos cuidaban mientras nosotros jugábamos ajedrez, percibirán algo importante: que ellos también estaban secuestrados, porque no podían ni tertuliar con sus compañeros ni con nosotros; eso lo ve uno cuando ya está libre", agrega.

Ahora, en libertad, le es más fácil recordar que disfrutaba muchísimo de la belleza y del colorido de la selva, la gama de los verdes, las estructuras de las ceibas inmensas: "Eso me mantenía viva, y es algo que expresan muy bien las pinturas", dice González. Los cuadros, que serán expuestos el 23 de noviembre en el El Carmel Club Campestre, en Bogotá, fueron pintados por Ayerbe tras varias tertulias con González, su amiga. Se metió dos años a su taller para dar vida a la obra final: 19 pinturas en acrílico sobre lienzo, que serán exhibidas durante todas las celebraciones de los 20 años de País Libre. 'Debo pintar esos relatos' "Los cuadros se gestaron durante una charla de amigos, con música y licor, donde Consuelo, sin ninguna pretensión. Me narraba sus historias tristes, dramáticas y, muchas, bellas, en medio de un drama como el del secuestro", recuerda Ayerbe, reconocido artista abstracto del Huila.

"Me parecía sorprendente que, en medio de esa situación, se pudiera gozar de la exuberancia de la naturaleza, de momentos que ella casi fotografiaba y que yo veía en cuadros. Entonces me dije: 'Debo pintar estos relatos' ".

Una vez, recuerda el pintor, González le contó una anécdota que él quiso inmortalizar en una pintura: "Íbamos pasando por un zanjo y, para cruzar al otro lado, había que tumbar un árbol para que sirviera de puente. Lo cortaron, y los policías y militares secuestrados debían pasarlo encadenados. 'Si uno de ellos caía, se caían todos', pensaba yo en ese momento, pero fui yo quien me caí".

Esas historias que le contó González durante casi un año se convirtieron primero en bocetos y luego dieron vida a De la sombra a la luz.

"Yo no viví el secuestro y no soy un hombre de selva, pero los relatos me afectaron, tanto que un día dije: 'Tengo que parar, es muy fuerte esta experiencia' ", asegura Ayerbe, quien se separó de su técnica para tomar un riesgo: pintar solo por la pasión que le hacían sentir esos relatos, sin pensar en el resultado. Y le fue bien a juzgar por el comentario que hace en el libro el reconocido crítico Álvaro Medina: "La memoria relacionada con el secuestro de la representante del Huila viene a ser una excepción de notable envergadura", dice, refiriéndose al contexto nacional de publicaciones sobre el tema.

De la sombra a la luz reúne a Ayerbe con el escritor Fernando Soto Aparicio (La rebelión de las ratas), quien después de escuchar a González y de ver las pinturas redactó unas reflexiones para cada una de las piezas, que están consignadas en el libro.

"Tenemos que cruzar un río en este inútil y permanente viaje hacia ninguna parte. Alguien ha pasado por aquí antes que nosotros y hay una cuerda tendida de una orilla a otra, como una cicatriz en el lomo de cristal oscuro y espeso del agua", escribe Soto Aparicio en alguna imagen

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