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LA PAZ PROMETIDA EN NAVIDAD

LA PAZ PROMETIDA EN NAVIDAD

En medio de las tempestades desatadas por la violencia hay un gran peligro para la fe de los creyentes. Pareciera que los disparos y las bombas nos impidieran escuchar de nuevo el canto de los ángeles que prometía la paz a los hombres de buena voluntad.

Donde está la paz mesiánica anunciada por los profetas del Antiguo Testamento y que para los cristianos debería hacerse presente con el nacimiento del Señor Jesús?.

El sentido de la paz anunciada por los ángeles lo definió Jesús la víspera de su pasión y de su muerte, cuando, en el diálogo de despedida, le dijo a sus discípulos: Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde . (Juan 14,27).

Personalmente creo que a la luz de este texto debe entenderse la paz anunciada en Navidad. Lo primero que nos dice el Señor es que el mundo y El, no hablan el mismo idioma. Que tanto El como el mundo se sirven de la misma palabra para significar cosas distintas. Para el mundo paz es el fin de todos los disparos, de todas las batallas. Para Jesús es el comienzo de nuevas relaciones del hombre con Dios y de los hombres entre sí, Relaciones nuevas que nacen de un hombre nuevo que vive del Espíritu. Así, la paz de Jesús garantiza las buenas relaciones con uno mismo, con Dios, con el prójimo y con la naturaleza. En la cruz, reconciliándonos, Cristo se hizo nuestra paz.

Así entendida la paz de Jesús es, ante todo, un don personal, no colectivo y brota del amor del Padre en Cristo Jesús. Paz en la tierra a los hombres que aman el Señor . Dios ama a quienes le permiten ser amados y son los humildes los que abren el corazón para ser invadidos por el amor del Padre. Sólo el humilde es capaz de crecer, de esperar, de amar y de obedecer. Solo el humilde es capaz creer, de esperar, de amar y de obedecer.

Solo el humilde es capaz de recibir la paz de Cristo.

Tal vez por estos motivos los destinatarios del primer mensaje de Navidad fueron los humildes pastores de Belén y los humildes magos del Oriente. Los primeros eran social y económicamente humildes, los segundos lo eran intelectualmente. A los pastores sus condiciones de vida les hacía experimentar que eran pequeños. A los Magos el saber humano de que gozaban les hacía comprender la estrechez de las fronteras del conocimiento humano. Por eso se encaminaron, siguiendo la estrella, en búsqueda de la sabiduría divina y la encontraron en un pesebre, junto a María y Jos

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