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YO TE NOMBRO...:

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Señor Director:

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
09 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

Se vino el doctor De la Calle, al fin. En actitud que demuestra, otra vez, su manera de ser tan vacilante que lo caracteriza. Creo que dudó para aceptar la precandidatura, pero la aceptó; que no seré segundo de Samper, dijo, y ahí lo tenemos; que me voy, que me quedo en la embajada, hasta que se devolvió; que renuncio a la vicepresidencia, que lo estoy pensando; que hago oposición, que no. Qué hombre más incierto. Esas características lo llevaron ya a quemarse políticamente. Por favor, doctor De la Calle, así como va terminará de presidente por ahí de una junta administradora. Qué mal asesorado está.

Con el nuevo bandazo no solo le ha hecho un mal grande al país, sino un favor a muchísimos políticos que estaban en el rincón de San Alejo. Ahora comenzaron a sonar. El verbo nombrar se vuelve a conjugar. Yo te nombro, tú me nombras, nosotros nos nombramos. La feria de nombramientos mutuos, de favores políticos, de muchas gracias y de no hay de qué . Ya veremos cómo algún vitrinero lanzará como candidatos a todos sus compañeros de coctel. Aquí van a resultar presidenciables Santiago Medina, o un vendedor de frutas. No saben el favor que le hacen al doctor Serpa, que va rumbo a la presidencia por su lealtad y pantalones. Y él más contento que un armadillo en invierno.

Pascual G. Chaparro.

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