Mi amor por Bogotá es más grande que mis diferencias con Petro'

Mi amor por Bogotá es más grande que mis diferencias con Petro'

Enrique Peñalosa guarda con especial cuidado en 273 páginas de su computador personal más de 3.000 decisiones que habría puesto en marcha como alcalde de Bogotá, en puntos precisos de la ciudad, con direcciones y características exactas.

05 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

Es un inventario de necesidades y soluciones urbanas que él mismo recaudó durante años de visitar barrio por barrio, que apuntaba en pequeñas libretas y luego depositaba en su procesador, con detalle de orfebre. En ellas se observa, por ejemplo, que hay que sembrar árboles en tal cuadra, construir una cancha en tal otra, hacer un plan de vivienda en determinado sector o construir un puente peatonal para proteger a los niños de una escuela. Así es su sueño con Bogotá.

En otro archivo hay millares de fotografías que ha tomado en distintas ciudades del mundo sobre temas específicos de ciudad como qué hacer con andenes, fuentes de agua, zonas verdes o caminos peatonales, los cuales imaginaba para Bogotá.

Esa cascada de imágenes y proyectos no quedará ahí. Está dispuesto a implementarlos en otras ciudades del país, para las cuales está dispuesto a trabajar. Y aunque, por ahora, no quiere saber de política electoral, sí advierte que va a estar vigente, opinando sobre lo que se debe hacer y lo que no en la ciudad. Y hasta está dispuesto a hablar con Gustavo Petro.

¿Va a seguir activo en el debate de los temas sobre Bogotá? Para mí la Alcaldía no era un cargo político más, sino un medio para convertir décadas de sueños en realidad. Llevo muchas décadas trabajando con el tema de la ciudad. Antes de llegar a la Alcaldía, había escrito sobre el tema urbano durante 20 años, ahora ya son 30. A mí este tema me apasiona y me interesa influir, aunque sea de ladito.

¿Entonces va a estar vigente? Si eso quiere decir ser elegido, no. Al revés: creo que no tener aspiraciones electorales me libera para poder decir una serie de cosas que hay que decir con más responsabilidad, porque hay una cantidad de mitos que deben ser manejados con más responsabilidad. Lo que sí espero es estar presente a través de escritos, conversaciones con concejales, y no solo en Bogotá. Entre el Partido Verde y 'la U' eligieron más de 300 o 400 alcaldes. ¿Le gustaría copiar lo que hizo en Bogotá en otros lugares del país? Me gustaría poder ayudar, hacer con ellos el trabajo que hago internacionalmente, no como negocio, sino gratis. ¿Y Bogotá? Me interesa influir de alguna manera en lo que ocurra, así sea poco. En la próxima elección, seguramente apoyaré a alguien con quien haya coincidencias y empatías para que puedan realizarse proyectos que me parecen importantes.

¿Un papel como pensador de la ciudad podría ser un espacio? Sí. Soy un enamorado del tema urbano. En mi niñez y mi juventud, vivía obsesionado con que en Colombia hubiera desarrollo económico y con el socialismo, con la igualdad. En la universidad, descubrí lo urbano y me di cuenta de que el socialismo era un fracaso y que el desarrollo económico iba a llegar de todas maneras, tarde o temprano. Me pareció más interesante la ciudad, porque muchas de ellas, en el mundo en desarrollo, estaban creciendo aceleradamente, y de la manera como las hiciéramos iba a depender en gran medida la felicidad de millones de personas por cientos de años. Si se lograba reservar espacio para un parque, millones de personas iban a tener más felicidad; si no, se perdería la oportunidad para siempre.

¿Qué es lo esencial que una ciudad debe dar a sus habitantes? La ciudad debe ser un escenario de oportunidades de trabajo, culturales, de educación, de transporte de calidad, de parques; un medio para construir igualdad y felicidad. Ya no tendremos igualdad de ingresos porque estamos en una economía de mercado, pero podemos tener igualdad de calidad de vida: que los niños tengan jardines sociales formidables, acceso a colegios maravillosos, a campos deportivos, a clases de música.

Si tiene el ideal de ciudad tan claro, ¿por qué perdió? Yo no creo que haya perdido porque mi modelo no sea bueno o no sea el que la ciudad necesita. Yo no llegué porque tenía una imagen negativa de más del 50 por ciento con base en las calumnias más demenciales. A algunas personas se les dio por decir, sin fundamento alguno, que Peñalosa negoció con los bolardos, sin que esto haya tenido siquiera una investigación. Otros decían que tengo miles de taxis, o que iba a privatizar la educación pública y a cobrar a los niños. Por otro lado, y eso sí es cierto, hay la percepción de que Peñalosa hace cumplir las normas y pone orden, y eso a mucha gente no le gusta.

¿Se siente mal político? No gano, luego no soy muy bueno. Traté de hacer propuestas responsables.

Dicen que Uribe no le ayudó...

Cuando pase el tiempo, los colombianos vamos a apreciar más lo que hizo el presiente Uribe hizo por Colombia.

Hacer muchas de esas cosas que usted plantea requiere de lo electoral.

¿Volverá a ser candidato? Siempre haré política, pero no necesariamente como candidato. Bogotá no quiere elegirme, de pronto puedo apoyar a otro candidato, a menos que pueda hacerlo en... San Gil.

Pero deja la puerta abierta a lo electoral...

A mí me encanta la política. No me gustan los debates, sufro con ellos. No tengo una agilidad como la de Lucho Garzón, que responde antes de que le terminen de hacer la pregunta. A mí se me ocurre una respuesta buena tres días después, bajo la ducha. Hablaba de poder ayudar a algunas ciudades colombianas. ¿Por cuáles le gustaría comenzar? Me gustaría influir, por ejemplo, en lo que se pueda hacer en Cali, que es una ciudad espectacular; en Cartagena, que la conozco muy bien, y no la parte turística, sino los barrios populares.

¿Qué va a hacer ahora? Tengo viajes a Estados Unidos, a México, a Irán y a algunos países de África, a asesorar ciudades. ¿Qué les diría a casi 600.000 personas que votaron por usted? ¡Gracias! Y que voy a opinar, a decir lo que creo que se debe hacer o no se debe hacer. Yo representé al Partido Verde, al partido de 'la U', al Partido Conservador, y ahí hay un grupo importante de concejales y ediles con los cuales tengo una buena relación, y seguramente con ellos podremos influir en lo que se haga. Pero ¿eso le deja alguna reflexión? Hice todo lo posible, trabajé muy duro. Fue una campaña demasiado larga para un político conocido. Petro se lanzó tres meses antes. En Bogotá una campaña de tres meses es suficiente.

¿Hay posibilidades de que le ayude a Petro en algo? De ninguna manera como funcionario o asesor, pero mi amor por Bogotá es mucho más importante que mis diferencias con Gustavo Petro. Si ellos, en algún momento, tuvieran interés por lo menos en escuchar mi posición sobre algunos temas, con mucho gusto me reuniría con ellos y les daría mi opinión, nunca mi estilo ha sido hacer oposición per se. En toda la campaña, no le escuché a Petro una sola propuesta conveniente y viable; entonces, espero que ahora él haga lo correcto. Ni siquiera tengo la intención de reprocharle que no sea consecuente con lo que dijo en la campaña; prefiero que haga lo correcto.

¿No le ha gustado ser ministro? Sé que le ofrecieron muchos ministerios...

He preferido no tener puestos por nombramiento, lo que no significa que en el futuro no lo haga. Creo que en este momento de mi vida hay una tarea que estoy haciendo a nivel nacional e internacional que es muy interesante.

¿Se queda en Bogotá? Toda mi vida. Quiero que mis cenizas las echen en los precipicios del Tablazo en Subachoque. Amo estas montañas, estos cerros, esta ciudad.

¿Va a seguir con los verdes? Siempre quise tener un partido y sigo creyendo que el Partido Verde tiene todo un potencial de llevar gente buena al Estado. Quiero seguir ayudando allí.

Cinco consejos para Gustavo Petro.

1. Desarrollar urbanísticamente el noroccidente de la ciudad.

2. Hacer una ALO con gran cuidado arquitectónico, no solo para los carros, sino con carriles para buses, aceras enormes, ciclorrutas, arborización y muchos cruces.

3. El Transmilenio puede ser mejorado radicalmente. Aun con una línea de metro, en los próximos 50 años más del 95% del trasporte público será con base en buses.

4. Más aceras y ciclorrutas.

5. Vender la ETB, antes de que sea tarde, e invertir en vivienda

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