El oleoducto que no se puede esconder del sol

El oleoducto que no se puede esconder del sol

El sol no es sólo vida para los humanos y la naturaleza. De él también depende el funcionamiento del oleoducto Río Zulia-Ayacucho, el único que en el país requiere de su calor para transportar el crudo que atraviesa el corazón del Catatumbo.

04 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

La dependencia de esta tubería de 12 pulgadas de ancho y 180 kilómetros de longitud con el astro rey se debe a la clase de producto que corre por sus 'entrañas': crudo parafínico, de 41 grados API y baja viscosidad, muy parecido a los superlivianos, que son poco comunes en Colombia.

Expertos de Petróleos del Norte, empresa encargada de su operación, confirman que el crudo parafínico necesita calor permanente para fluir por la tubería, pues con el frío (por debajo de 20 grados centígrados) el material se compacta y, por consiguiente, es necesario parar el bombeo.

Esta particular característica permite mantener al oleoducto siempre a la vista de todo el mundo, así como expuesto a los atentados de los grupos armados ilegales y a los ladrones de combustible que aprovechan para instalar válvulas ilícitas a lo largo de su recorrido, el cual realiza desde la estación Río Zulia, en Norte de Santander, hasta Ayacucho, en el sur del Cesar, luego de atravesar ocho municipios.

"Contrario a las demás tuberías, este oleoducto no puede ser enterrado para protegerse de las voladuras y de quienes lo desangran, pues necesitamos tener el crudo dentro del tubo expuesto a los rayos del sol", confirma una fuente de Petróleos del Norte, quien asegura que sus constructores estadounidenses no previeron, hace más de 50 años, que era necesario protegerlo y, por eso, es de los pocos en Colombia cuyo recorrido está todo sobre tierra.

Pero, a pesar de los inconvenientes por voladuras y hurtos y, también, del condicionamiento meteorológico que tiene para operar, el oleoducto Río Zulia- Ayacucho alcanza a transportar unos 120.000 barriles mensuales, que pueden variar dependiendo del clima.

Su máxima producción fue en 1996, cuando transportó hasta 36.600 barriles por día.

Por ahora, la nueva 'parada' del oleoducto -de no presentarse más atentados- se daría en las próximas semanas, para cuando se espera el reinicio de las lluvias y la temperatura baje de los 20 grados centígrados.

Historia de atentados Los atentados contra el oleoducto Río Zulia-Ayacucho sobrepasan los 12 cada año, es decir, casi uno por mes. Este año ha sido volado en seis oportunidades.

Alrededor del tubo las autoridades también han hallado varias refinerías artesanales, a donde llega el crudo que a diario es hurtado mediante la instalación de válvulas. El petróleo robado va a dar a los cultivos de coca

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