El rector que recobró la libertad y se volvió alcalde

El rector que recobró la libertad y se volvió alcalde

Carlos Eduardo Caicedo Omar, el nuevo alcalde de Santa Marta, no es hombre de medias tintas. Su personalidad genera amores y odios. Por eso, el triunfo del domingo, que lo llevó a ocupar el primer cargo de Santa Marta, con 74.165 votos, tiene contentos a unos y molestos a otros.

02 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

Como Gustavo Petro, alcalde electo de Bogotá, Caicedo también militó en la parte política de un grupo subversivo y pudo aspirar al cargo después de demostrar su inocencia en un caso por peculado que lo tuvo, hasta mayo, con 4 años de detención domiciliaria.

Su carácter frentero y metódico le ha valido elogios y enemistades. Sus detractores lo tildan de prepotente, pero quienes lo conocen aseguran que esa imagen se debe a que es vehemente. "Es un hombre muy claro en lo que piensa de la gente, y se lo dice sin tanto protocolo", dice un amigo.

Nació en Aracataca (Magdalena) y comenzó a demostrar su liderazgo como presidente del consejo estudiantil del Liceo Celedón, de Santa Marta, donde estudió su bachillerato. Su militancia política comenzó siendo estudiante de derecho de la Universidad Nacional, en los movimientos A Luchar, brazo político del Eln, y la Séptima Papeleta. Integró una lista de candidatos de la Unión Patriótica para participar en la Asamblea Nacional Constituyente, en 1990. Después, se convirtió en el vocero del proceso de paz de la Corriente de Renovación Socialista (CRS), que entregó las armas en 1994. "Estuve en el brazo político, pero nunca tuve armas", dice.

Comenzó una corta carrera política, y llegó a la rectoría de la Universidad del Magdalena (ver recuadro).

"Él ha sido un tipo coherente con sus ideas y esto lo llevó a enfrentarse a todo el establecimiento político para no entregar la institución a la mafia y la corrupción", dijo un compañero de la universidad.

Por lo que él considera una persecución política, fue suspendido de la universidad y condenado a 8 años de cárcel, por el presunto pago ilegal de cesantías a 47 docentes, por 3.600 millones de pesos.

Pagó 4 años y 8 meses de detención domiciliaria y, luego de ser absuelto, decidió lanzar su candidatura, a través de la recolección de firmas, y después lo avaló el Partido Liberal. Caicedo denunció amenazas en su campaña y una guerra sucia que, según él, estaba dirigida por 'parapolíticos'. Sus detractores lo acusaron de ser el responsable de crímenes en la universidad; incluso, un periódico local lo tildó abiertamente de "asesino". A estos ataques, Caicedo respondió que paramilitares se habían atribuido estos asesinatos y que lo habían declarado objetivo militar.

De 45 años, Caicedo se declara un trabajador incansable. "Es perseverante; insiste hasta el cansancio para realizar sus proyectos", dice un miembro de su equipo de trabajo.

Carrera en la academia SALVÓ DE LA QUIEBRA A LA U. DEL MAGDALENA Caicedo aspiró al Concejo de Santa Marta, pero no alcanzó una curul y terminó en el gabinete del gobernador del Magdalena, Jorge Caballero, como consejero de Desarrollo Social y director de la Red de Prevención y Atención de Desastres. De ahí pasó a la rectoría de la Universidad del Magdalena, que dirigió por casi una década, a la que logró salvar de la quiebra y en la que lideró un proceso de modernización. En esa época se ganó la enemistad del gobernador Trino Luna Correa

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