¿Por qué volvió a perder Peñalosa?

¿Por qué volvió a perder Peñalosa?

¿Cómo se entiende que el alcalde más popular de la historia reciente de Bogotá, el que consiguió proyectar un modelo de ciudad que se replica en varias capitales del mundo haya perdido por segunda vez consecutiva la alcaldía?, ¿cuándo se divorciaron el alcalde y los ciudadanos que antes lo aclamaron?

01 de noviembre 2011 , 12:00 a. m.

La imagen de Peñalosa, entregado a los brazos de su esposa después de leer el escueto comunicado que ponía fin a otra campaña fallida, lo decía todo. Horas antes, un hilo de esperanza abrigaba la posibilidad de volver a alcanzar el deseo que más lo ha obsesionado: ser alcalde de Bogotá. Pero no fue así. Perdió ante un rival al que ya había vencido en el 97; perdió teniéndolo todo para ganar: programa, respaldo y maquinaria; perdió frente a una campaña montada en apenas cuatro meses. ¿Qué salió mal? No perdió por arrogante ni soberbio. Lo mismo se decía del presidente Santos y, sin embargo, lo eligieron abrumadoramente. Las causas de la debacle deben buscarse el mismo día en que comenzaron las tensiones con Antanas Mockus en el Partido Verde, tras una guerra de celos y rumores de traición, que terminaron por explotar con el respaldo del ex presidente Álvaro Uribe a Peñalosa. Mockus abandonó a los verdes y Peñalosa pagó las consecuencias.

A partir de entonces, la sombra de Uribe acompañó a Peñalosa, más como una pesada nube de invierno, que como el ángel protector que buscaba. Y lo que en un principio se vio como el impulso que le hacía falta, pronto se fue desvaneciendo con la seguidilla de escándalos que golpearon a Uribe: DAS, Agro Ingreso Seguro, corrupción en la salud, en la Dian... Para rematar, un grupo de concejales que lo apoyó, terminó enredado en la Fiscalía por cuenta del 'carrusel de la contratación'.

Estos hechos minaron el camino de las alianzas con otros dos jugadores que pudieron cambiar las cosas: Gina Parody y Carlos Galán. Pero ninguno 'se tragaba' a Uribe. Así las cosas, Peñalosa optó por polarizar la contienda con Petro y por esa vía apostarle al voto útil. Lo que no calculó fue el empoderamiento que adquirirían Parody y Galán y que terminó por atomizar el voto de centroderecha. Era el fin.

A lo anterior se suma el hecho de que hoy un amplio sector de ciudadanos no es el mismo que Peñalosa dejó hace 12 años. Los más pobres no son los que en el pasado le agradecieron los parques o las megabibliotecas. En los años recientes, se ha tejido una relación basada en el asistencialismo: "Votan más por quien les dé algo, no por quien les mejore algo", a juicio del congresista Alfonso Prada. Para infortunio del ex alcalde, esas mismas capas sociales compraron el discurso de que él acabaría con todos estos programas sociales. Obviamente, no era así, pero Peñalosa sostiene que esa fue la verdadera razón de su derrota

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