TRES FALTAS AL HONOR EN PUERRES

TRES FALTAS AL HONOR EN PUERRES

Un día después de la masacre de 31 militares en las montañas del sur de Nariño, el 15 de abril de este año, quienes sobrevivieron a la demencial acción de la guerrilla recibieron mensajes del alto mando de las Fuerzas Armadas exaltando su valor. Pero 67 días después del ataque del frente 48 de las Farc, un Tribunal de Honor ordenó su separación absoluta de las fuerzas militares , por faltas al honor militar.

07 de septiembre 1996 , 12:00 a.m.

El pasado fin de semana, en una acción similar según voceros del Ejército, las Farc también asesinaron a 27 militares y secuestraron a 60 en Las Delicias (Putumayo). La reacción militar ha sido cuestionada en ambos casos, incluso por los altos mandos castrenses.

Para el Tribunal, en la masacre de Puerres se presentaron tres faltas contra el honor militar: abandono y resignación del mando, no prestar los auxilios requeridos cuando se tenía posibilidad de hacerlo, y no adoptar las medidas preventivas para el desplazamiento de la tropa por parte de los comandantes de la guarnición militar a su cargo.

El Tribunal fue integrado por el general Gabriel Fernando Chemas Bernal; los coroneles Germán Pineda Leal (fiscal), Hugo Ramírez Ospina (vocal), Carlos Alberto Francica Naranjo (vocal), el asesor abogado Antonio José Bolívar Cardona; y el capitán Yamil Gutiérrez Abdalá, secretario, Fueron acusados el coronel Alberto Moreno Sánchez, comandante del Grupo Mecanizado Cabal de Ipiales; el mayor Juan Rafael Lalinde Gómez, subcomandante; el capitán Ricardo Vásquez Ríos, comandante de la columna emboscada, y el subteniente Darío Ernesto Coral Lucero, a cuyo cargo se encontraba la base de Los Alisales.

Según la investigación militar, 58 días antes del ataque, un mayor retirado del Ejército, ahora al servicio de Ecopetrol, alertó a la Base de Los Alisales acerca de movimientos extraños . La primera advertencia se hizo el 18 de febrero y la segunda el 8 de abril, una semana antes de la emboscada.

La emboscada El 15 de abril, el comando del Grupo Cabal ordenó al subteniente Darío Ernesto Coral Lucero, desplazarse a las bases de El Páramo y Los Alisales, para relevar al capitán Ricardo Vásquez Ríos, para que éste asumiera el mando como oficial de bases. Se dispuso de 6 vehículos Avir en los que se movilizarían 1 oficial, 2 suboficiales y 27 soldados.

Coral había llegado a Ipiales en la mañana y se presentó a las 10:30 en las instalaciones del Grupo Cabal. Venía de Facatativá y de inmediato se le ordenó alistarse para salir a la base de Los Alisales y preparar la visita de inspección del alto mando prevista para el día siguiente.

A las 5:45 de la tarde, el oficial es informado de unas explosiones cerca de la base, donde no existe ningún medio para movilizarse y realizar una inspección. En ese momento, en el lugar había 10 soldados y sin suficiente armamento.

La primera información que se tuvo fue sobre un atentado contra el Oleoducto Transandino. El ataque había ocurrido a 18 kilómetros de la base y por lo difícil del terreno, para llegar hasta el lugar se tardarían entre 7 y 8 horas caminando de noche, en medio de una espesa neblina y con el riesgo de otro ataque.

La emboscada fue en un área de 1.500 metros. Había sido tan perfecta como la que le ocurrió al ejército de los Estados Unidos en una base de Arabia Saudita . admitieron los militares que inspeccionaron al otro día el lugar.

Cuando desde el Grupo Cabal se le preguntó al puesto de Policía en Puerres si la patrulla había pasado por ese lugar, se respondió afirmativamente. Luego se dijo que no, lo que contribuyó a generar confusión acerca de lo realmente sucedido.

Vázquez considera que la posición del Fiscal es cruel y desgarradora, porque no es como él dice, que yo salí corriendo para rehuir el combate. Solo le hacía el quite a una ametralladora M-60 que estaba siendo disparada contra mí .

Una cosa es lo que relata el fiscal y otra la que se vivió en el lugar de la emboscada, porque así se hubieran ejecutado miles de planeamientos, ante la barbarie no había forma de salir , dice Vásquez. Por eso, mi conciencia está tranquila y limpia, por el deber cumplido .

Otro de los acusados, el mayor Juan Rafael Lalinde Gómez, con 18 años en filas, preferiría morir en cumplimiento de mi deber, antes de deshonrar la institución militar .

El oficial llegó al sitio del ataque en horas de la madrugada. No a recoger muertos, como lo sugirió el Fiscal. Evacuamos a los soldados heridos, luego de caminar sobre un terreno donde se encontraron 92 minas y cerca de 1.000 kilos de explosivos .

Al comandante de la unidad, coronel Alberto Moreno Sánchez, también se le encontró culpable y además se le sigue otra investigación por el delito de prevaricato por omisión.

En su defensa dijo que no había ordenado la movilización del personal. Aseguró que el proceso en su contra es una retaliación .

Es una deshonra: abogados Para los abogados de la defensa, la sanción impuesta a los oficiales no fue más que premiar a los guerrilleros con el honor de las fuerzas militares . Todos coincidieron en decir que los posibles errores que se pudieron cometer no son actos de deslealtad al honor militar. Esta fue una emboscada perfecta y que las 92 minas que no explotaron estaban destinadas a las tropas de reacción. Sancionarlos fue darle un premio a la guerrilla. Insólito que los militares fueran los responsables de los actos de barbarie de la subversión .

La investigación contra los militares es una de las más rápidas que se conozcan, se inició el 26 de abril, y se cerró el 8 de mayo. Insistieron que a sus defendidos se les violó en este caso las garantías procesales, porque la instrucción se hizo a espaldas de los inculpados porque ellos tenían derecho a intervenir en el juicio desde un comienzo, para controvertir las pruebas .

Los abogados afirman que a lo largo del juicio se encontraron con una rara sensación de vacío y extrañeza al no ver completo el proceso que contra el honor militar se adelantó contra sus defendidos.

Consideran que el juicio está viciado de nulidad , que a los oficiales se les violaron sus derechos fundamentales, como si estos fueran reserva exclusiva de los bandoleros .

Según la defensa, las declaraciones de sus representados fueron sinceras. Nadie puede responder a dos toneladas de dinamita, un ataque descomunal, gigantesco y dantesco.

No es lo mismo conocerlo a través de un expediente que en medio de la tranquilidad, sentado frente a un escritorio...

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