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UNA VOZ SENSATA

UNA VOZ SENSATA

Es grato encontrar mensajes como el de Jaime Tobón Villegas, quien en representación de la Federación Antioqueña de Ganaderos dirige una misiva al Director de EL TIEMPO, en que plantea una serie de consideraciones acerca de la difícil situación que vive el país, y presenta puntos concretos sobre posibles salidas de la misma. Clama Tobón Villegas por que se restablezca la unidad nacional para enfrentar el avance y desenfreno de la guerrilla.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
06 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

Comenta con pasión, mas también con tranquilidad y buenas palabras, el urgente sentimiento solidario que debe unir a los hombres de bien y a sus Fuerzas Armadas para rechazar los embates subversivos y desestabilizadores que él así lo reconoce, y creemos que todos los colombianos opinan igual han avanzado en forma impresionante.

Tobón Villegas es un conocido hombre público. Tiene experiencia en administración, en el mundo de los negocios, y se ha mostrado siempre como un colombiano activo, ajeno a las ambiciones y atento al desarrollo de los acontecimientos nacionales. La carta a EL TIEMPO es una lección de realismo, y al mismo tiempo un toque de alarma que debe hacernos reflexionar en las fórmulas que sugiere. Con cifras concretas presenta los costos de la guerra (más de doce billones de pesos en cuatro años). Analice usted, apreciado Director, cuánto es el costo diario de la guerra y cuánto ganaría el país si lográramos acortar en años, meses y días este doloroso proceso de acabar con la guerra y convivir en paz, con armonía, tolerancia, equidad y justicia , dice en sus interesantes planteamientos.

Con tantas fórmulas como se presentan para luchar contra la subversión y el narcotráfico, ésta de la inmensa solidaridad nacional, que tan ampliamente pide el doctor Jaime Tobón Villegas, es el gran principio, la que abriría paso a cualquier otro camino que se tome en búsqueda de la tranquilidad y un modo de vivir donde no caigan tantos colombianos como están cayendo y la convivencia se afiance por un largo período, o que ojalá sea permanente.

Pedir solidaridad con el Gobierno o con los gobiernos que deban enfrentar el difícil problema de orden público; despertar la conciencia sobre el peligro que nos asecha, no son simples expresiones de frases huecas. Es el basamento donde debe asentarse algo más positivo, más real, y donde confluyan todas las intenciones de lucha contra los dos males que tan gravemente afectan a la nación. Sin duda ese es el espíritu que nos debe guiar a todos.

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