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MOCKUS SE PEGÓ AL ASADO BOGOTANO

MOCKUS SE PEGÓ AL ASADO BOGOTANO

Sin ollas, ni carne, ni papa, pero sí con su vestido de baño y cargado de mandarinas, el alcalde mayor, Antanas Mockus Sivickas, salió ayer, como buen ciudadano de clase media, a realizar el típico asado del 25 de diciembre.

No fue al parque Simón Bolívar, ni al Salitre, ni al Nacional, sitios que congregan a cientos de capitalinos por estas fechas, sino que prefirió las congeladas aguas del río Usme para zambullirse durante algunos minutos.

Mockus llegó a la plaza principal de Usme acompañado de su novia Adriana Córdoba, luego de haber atravesado la ciudad. Y de inmediato, empezó a descender, como si fuera para el cementerio de la localidad.

Sin embargo, antes de cruzar por la puerta principal del camposanto, Mockus tomó hacía la derecha y siguió bajando por la ladera hasta llegar a la ribera del río.

Allí, a los dos costados del río estaban unas cuantas familias, que, ellos sí, con ollas puestas en el fogón se disponían a realizar sus respectivos asados.

Sin embargo, para no formar algarabía y molestar a las personas que estaban haciendo sus almuerzos, el Alcalde prefirió cruzar el río. Pero su esfuerzo fue en vano, pues tan pronto vieron que el personaje que estaba al otro lado del río Usme era el alcalde Mockus, la montonera de gente se empezó a formar.

Todo el que se iba acercando le pedía lo mismo: Alcalde, Alcalde, el agua está rica, porque no se mete .

Aunque al principio lo pensó un poco, debido a que algunos de los presentes le gritaban que el agua estaba contaminada. Minutos más tarde aceptó la invitación y, sin más que decir, se fue desvistiendo para luego meterse en el río.

Según dijo, por lo menos hacía 15 años que no se bañaba en un río bogotano. Y la última vez la había hecho en el mismo sitio en donde estaba ayer.

Ya dentro del agua, aceptó un sorbo de cerveza que le ofreció Jorge Rocha, un lugareño que estaba con toda su familia disfrutando del día feriado. Después vendría un maduro asado y un poquito de carne que compartió con los niños que lo rodeaban.

Más tarde, empezaría la firma de autógrafos para los menores de edad que no lo dejaban en paz un solo minuto, mientras que los adultos le hacían el reclamo porque en la noche de Navidad, alrededor de la 1 de la mañana, se había ido la luz en Usme.

Luego de compartir juegos e historias, el alcalde terminó de celebrar su muy zanahorio 25 de diciembre.

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