POLVORAU UNA QUEMA DE $ 25.000 MILLONES

POLVORAU UNA QUEMA DE $ 25.000 MILLONES

Si la industria de la pólvora se niega a desaparecer es porque se trata de un viejo negocio de varios ceros. Para los empresarios nacionales que iniciaron durante los años cuarenta la fabricación de pólvora de entretenimiento, el oficio se convirtió aceleradamente en una industria millonaria, al punto que hoy mueve 25.000 millones de pesos anuales y ha mostrado un crecimiento de seis por ciento anual durante los últimos cinco años.

24 de diciembre 1995 , 12:00 a.m.

Actualmente se calcula que 4.000 empresas se hallan vinculadas al negocio de la pólvora aunque aún el 50 por ciento de la oferta nacional está en manos de las firmas Mariposa y Torero.

Otro cinco por ciento corresponde a la oferta de tres compañías de menor envergadura: Industrias Calarcá (de propiedad de Mariposa), Industrias Vaquero (del bogotano Carlos Alberto Carvajal) e Industrias Carnaval (de otro bogotano, Manuel Alfredo Vargas).

El resto, equivalente al 45 por ciento de la producción de pólvora en el país, está en manos de la pequeña industria artesanal, a la que se estima están vinculadas 15.000 familias colombianas. De cada tres empresas artesanales, dos funcionan en la ilegalidad.

Qué venden? Según cálculos de la Federación Nacional de Pirotecnia (Fenalpi), el 35 por ciento de la producción nacional de pólvora son voladores de largo alcance (de los cuales el 90 por ciento es artesanal), el 30 por ciento son luces de bengala (chispitas) y el 35 por ciento restante es lo que se conoce como pólvora china , es decir, volcanes, rositas, soles radiantes, velas romanas, crisantemas y voladores de botella, entre otros.

Sólo en luces de bengala, por ejemplo, Mariposa y Torero fabrican 35.000 cajas anuales, que equivalen a 2.500 millones de pesos. Ninguna de las dos, sin embargo, elabora voladores de gran alcance, negocio en el que se han especializado los fabricantes boyacenses. Así, por ejemplo, en el municipio de Guateque hay cerca de 70 microempresas y 12.000 habitantes exclusivamente dedicados al volador.

Pero el alcance del negocio se mide en cifras. Las ventas de las dos grandes empresas hasta hace un año, es decir, mientras el ejercicio no tuvo restricciones legales, alcanzaban los 3.000 millones de pesos anuales cada una. Las ventas de las pequeñas, por su parte, llegaban a 300 millones y, en buenos diciembres, hasta 600 millones.

En condiciones normales, tanto las empresas grandes como las más pequeñas vendían el 98 por ciento de la producción en diciembre y el 60 por ciento de la misma en Bogotá.

Quién es quién La reglamentación de producción, venta y uso de pólvora en Bogotá, Cali y Barranquilla, así como la prohibición del componente fósforo blanco en todo el país, cambió radicalmente este año las perspectivas de la industria pirotécnica.

Para los grandes fabricantes las pérdidas serán cercanas al 80 por ciento de la producción, según ellos mismos sostienen, argumentando que si bien los gobiernos locales soportarán a los pequeños fabricantes, nadie ha ofrecido respaldo a las dos empresas de mayor envergadura.

La más extensa en producción es Mariposa, que ha creado cinco empresas, encabezadas por Maravillas de Colombia (especializada en chispitas) y la Fábrica de Fuegos Artificiales Mariposa. La firma fue fundada en 1948 por la familia santandereana Núñez Pinto y hoy tiene 500 empleados.

El año pasado Maravillas de Colombia, que concentra la mayor producción de Mariposa, tuvo ingresos operacionales por 1.344 millones de pesos, mostrando un crecimiento de 20 por ciento con relación al 93 y la utilidad neta fue de 96 millones de pesos.

Durante los tres últimos años, la Fábrica de Fuegos Artificiales Mariposa vendió 4.797 millones de pesos, exportó 537 millones, y canceló 132 millones en aportes al seguro social.

Por su parte, Torero, pertenece a la empresa registrada como Alfonvar Ltda. (del valluno Alfonso Velásquez Arana), está residenciada en Cali y es una empresa hermana de Calima (especializada en material de exportación). Torero vendió durante los últimos tres años 2.695 millones de pesos, exportó 654 millones y canceló 151 millones al Seguro Social. Sumando las dos, Alfonvar tiene 500 empleados.

Insumos inestables Estas dos empresas laboran todo el año y sólo venden entre el 10 de diciembre y el 15 de enero. El negocio, según los empresarios del sector, no es especialmente rentable porque los precios de los insumos son muy inestables.

Así, por ejemplo, el aluminio alemán (indispensable para las chispitas) subió 20 por ciento desde 1992 y hoy está a siete dólares el kilo (7.000 pesos). Y el precio de los nitratos chinos (para la pólvora china) se incrementó de 430 a 620 dólares la tonelada (44 por ciento).

De la industria nacional se compran cloratos, azufre, carbón, bicarbonato y lactosa, además de 50 toneladas anuales de alambre a empresas como Algacol y cerca de 50 millones de cajas plegadizas a Propal y Cartón de Colombia. Sólo las cajas equivalen anualmente a 1.000 millones de pesos.

Para los fabricantes más pequeños, los artesanales, el negocio de fabricar pólvora funciona igual, pero a otra escala. Noé Salcedo, por ejemplo, dueño de la microempresa Superestrella, residenciada en la localidad de San Cristóbal en Bogotá, invertía 300 millones anuales en enero y en diciembre y en enero del año siguiente sacaba cinco millones de utilidad cuando la venta era buena.

Con licencia, expedida hace un año por el Ministerio de Defensa, compraba los insumos así: una tonelada de cartulina de segunda en la Calle del Cartucho, dos toneladas de alambre usado en Matatigres, limadura de aluminio en las fábricas de ollas, oxicloruro de cobre del que sobraba de fumigar el café y 200 bultos de carbón traído de Pasto.

Lo que dicen Mariposa y Torero al respecto, es que para Noé Salcedo la prohibición será cuestión de cerrar el negocio y acogerse a los montos dispuestos para los polvoreros en la Alcaldía Mayor. Pero para las grandes empresas no hay alternativa.

El 80 por ciento de los inventarios (lo que se dejará de vender) tiene una opción: buscar una salida al exterior. Y las empresas otra: concentrarse en los espectáculos públicos. Para Alfonso Velásquez, presidente de Alfonvar, eso no es fácil.

Hemos bajado la producción a la mitad y nos están devolviendo la mayoría del producto. No es lógico que eso suceda con empresas constituidas que pagan sus impuestos y aportan altas tarifas al seguro social , dice.

Agrega que las exportaciones, que para Torero comprenden los mercados de Estados Unidos, Ecuador, Perú y Bolivia, son buenas pero apenas representan el 10 por ciento del ejercicio total. Además, dice Carlos Velásquez, jefe de espectáculos y eventos de Alfonvar, por los espectáculos los clientes no pagan lo que cuestan realmente .

Al respecto, calcula que para que los espectáculos masivos remplazaran la producción se necesitarían cinco diarios por un precio mínimo de diez millones de pesos cada uno. Ni siquiera Unicentro en Bogotá paga esa plata , dice, cuando, por ejemplo, en los cien años de la Estatua de la Libertad estadounidense pagaron 18 millones de dólares (18.000 millones de pesos) por el show. Allá sí pueden crear empresas de espectáculos .

Por su parte, el presidente de Fenalpi, Carlos Alberto Mesa, piensa que las restricciones están fuera de lugar en Colombia, desde el puro aspecto económico. Primero, el fósforo blanco está prohibido hace dos décadas y nadie lo usa. Y segundo, reglamentar a los polvoreros deberá incluir otras normas de las que nadie ha hablado .

Entre ellas, las mechas de tejo, que no sólo son fabricadas con fósforo blanco y son sonoras, sino que representan el 50 por ciento del sustento de las dos terceras partes de los polvoreros artesanales del país.

La industria nacional no va a desaparecer porque es un muy buen negocio. Cerca Que gana el vendedor? Intermediarios y vendedores son tan importantes al interior del negocio como los fabricantes mismos.

El recorrido de una caja de chispitas Mariposa (bajo condiciones normales, es decir, sin restricciones legales) así lo demuestra.

Puesta en Iserra (accionista de Mariposa) una caja de sesenta docenas de chispitas Mariposa tiene un valor de 102.000 pesos para mayoristas.

Estos la venden a los caseteros y a los comerciantes regionales a 104.000 pesos.

A su vez, los propietarios de las casetas le ganan hasta 20.000 y la venden al público a 135.000 pesos, con precios por caja de hasta 2.500 pesos.

Por su parte, los comerciantes regionales venden la caja a las misceláneas a 110.000 pesos aproximadamente y éstas comercializan las chispitas en los pueblos a 135.000 la caja o al por menor, a 2.300 la docena.

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