Secciones
Síguenos en:
YA NOS TOCÓ PASAR LA NAVIDAD EN EL CERRO

YA NOS TOCÓ PASAR LA NAVIDAD EN EL CERRO

Un gesto de desconsuelo se dibujó en la cara del socorrista Luis Mera, cuando ayer en la mañana, una mancha gris apareció por detrás de la montaña y se posó sobre la vegetación, cubriendo todo el paisaje en cuestión de segundos.

Llegó la neblina de nuevo y se interrumpió el rescate de los ocupantes del avión Boeing 757 de American Airlines en el cerro de San José, donde se estrelló esta aeronave el miércoles.

Luis se sentó entonces a esperar, junto a los 15 cadáveres que estaban listos para ser trasladados a Buga ayer en la mañana.

Con el hallazgo de los cuerpos, el número de víctimas encontradas por los socorristas ascendió a 95. La Cruz Roja y la Defensa Civil esperaban aumentar esta cifra en la tarde, pues otras cinco personas muertas fueron localizadas bajo una parte del fuselaje, en la parte más escarpada del cerro.

Hasta el mediodía, sólo 23 cadáveres habían sido entregados a sus familiares en el coliseo Luis Ignacio Alvarez, en donde nuevamente se observaron largas filas de personas que preguntaban por sus parientes.

Debido a la insistente neblina, el Ejército y la Fiscalía consideraban que las operaciones podrían extenderse hoy durante todo el día para tratar de encontrar los cadáveres restantes.

Tenemos el compromiso humanitario de quedarnos aquí hasta que encontremos el último de los ocupantes del avión, por eso creo que ya nos tocó pasar la Navidad metidos en este cerro , explicaba Luis, con tono de resignación mientras miraba un sector de la montaña en donde minutos antes se veía con claridad un trozo de la cabina del aparato.

De ese punto fue rescatado el cuerpo de la azafata Magdalena Borrero. También fue hallado el cadáver de un piloto con insignia de tres barras cuyas características físicas se asimilaban a las del capitán de la aeronave Nicholas Tafuri, de 51 años, informó la Defensa Civil.

Estos dos tripulantes se sumaron a otros tres que fueron identificados ayer y que al parecer estaban ubicados, al momento del accidente, en la zona comprendida entre la segunda puerta de emergencia y la cabina del avión, de acuerdo a los informes de las autoridades.

Se presume que los tres tripulantes restantes estaban sentados en la parte posterior de la aeronave, por lo que no habían sido encontrados ayer al mediodía. A la espeta de alguna noticia sobre ellos, permanecía una comisión enviada por la aerolínea hasta el helipuerto, construido en el cerro.

En la cabina también fueron encontrados dos libros de vuelo, que incluían las cartas de navegación.

Estos documentos fueron fotografiados por dos miembros del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía (CTI) que ayer completaron tres días de trabajo en medio de la humedad y el cansancio.

Por la tarde se informó que otros ocho cuerpos fueron enviados al coliseo de Buga. También en este sitio, todos los hombres de la Fiscalía presentían, sin protestar, que la nochebuena la tendrían que pasar lejos de sus familiares.

Igual situación vivían en el cerro los socorristas como Herrando Valencia, un especialista de rescate de la Fuerza Aérea que intentó infructuosamente realizar una llamada a sus familiares a Bogotá con un teléfono celular prestado.

Al no recibir contestación se retiró a continuar con su abnegado trabajo. Por encima de todo, estos voluntarios comprenden el dolor de las personas que llegaron hasta el cerro con machetes y dispuestos a pasar la Navidad buscando a sus muertos.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.