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PAPÁ NOEL EN EL HOSPITAL INFANTIL

PAPÁ NOEL EN EL HOSPITAL INFANTIL

Nicolás apenas tiene siete años de edad y ya tuvo que vivir su primera experiencia en un hospital. Por estar jugando se cayó y se fracturó.

Estaba muy triste por tener que abandonar su casa y permanecer durante estas fechas de Navidad en el Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos. Sin embargo, no contaba con las sorpresas que les habían preparado a todos los niños internos o de consulta externa de la institución.

Ahora, está feliz por haber podido saludar personalmente a Papá Noel y por haber recibido tantos regalos, especialmente un carro grande que no deja ni de día ni de noche.

Desde el comienzo de la Novena de Aguinaldos todo ha sido fiesta en el Hospital Infantil, no solo para Nicolás sino para decenas de niños enfermos.

Empresas, instituciones y personas particulares han desfilado por el Hospital cargados de regalos y de sorpresas para los niños.

Algunos han llegado sin siquiera avisar. Simplemente, como por encanto o como nos cuenta la tradición, aparece un trineo (carro) en la puerta y comienzan a bajar los regalos. Otros han llamado para anunciar que tienen un regalo para los niños de determinados pabellones y otros han preferido dar dinero para que se compren los obsequios según las necesidades de cada niño.

Tampoco importa la hora. Las visitas de Papá Noel han sido permanentes: por la mañana, por la tarde e incluso, una noche a las 9, cuando los niños estaban a punto de ir a dormir, fueron sorprendidos con un fuerte Jo, Jo, Jo y con una lluvia de regalos.

Carros, ositos, muñecas, neceseres, camiones, payasos y muchos otros obsequios muestran orgullosos y sonrientes los niños del Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos. Algunos apenas pueden reír, pero a su manera disfrutan del regalo y tratan de olvidar sus dolores y molestias.

Regalos que dieron entidades como la Cruz Roja Colombia, Ultrabursátiles, Confortur Ltda., la Fundación Corona, Almacenes Máximo, Iserra, Hogares Cristianos Casa Sobre la Roca, La Federación de San Andresitos de Colombia, Janeth Buitrago y muchas otras personas que prefieren mantener su anonimato pero seguir contribuyendo con estas obras.

Así, en esta temporada navideña, el espíritu de solidaridad, amor y ternura para con los niños, hizo que estas empresas y personas particulares se dieran a la tarea de alegrar la Navidad de los niños enfermos, no solo hospitalizados (en promedio permanecen 230 niños internos) sino los de consulta externa de los diferentes pabellones de oncología, cirugía, pediatría, ortopedia y los recién nacidos. La mayoría están entre los 0 y los 8 años de edad.

Y se ha logrado. A diario los niños reciben regalos y sorpresas y a cambio dejan ver una gran sonrisa, llena de ternura y encanto.

Ese fue el caso de Marta Castro, de 9 años, cuando se ganó el oso de peluche más grande que haya visto en su vida. Y ahora la acompaña todos los días en su cama de enferma. Allí también tiene un payaso, una Barbie y otros juguetes que le han regalado.

También Víctor Manuel, Fernando, Rafael, Catalina, Milena, Andrés y decenas de niños han vivido una Navidad diferente, no por estar en un hospital, sino por disfrutar de la solidaridad de muchos colombianos.

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