EN ALBANIA, NO HAY NADA... NI FUTURO NI VIDA

EN ALBANIA, NO HAY NADA... NI FUTURO NI VIDA

Salen de los bosques por la noche, como los fantasmas de una película de terror. Vienen solos, en pares, o en grupos de hasta sesenta. Los refugiados albaneses huyen en número record del último bastión comunista de Europa. Desafían los rigores del frío, las fuertes lluvias del invierno y la nieve, para atravesar los valles y las escarpadas montañas balcánicas rumbo a Grecia.

04 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Otros 500 hombres, mujeres y niños completaron ayer su larga marcha hacia la libertad, tiritando bajo su escaso abrigo: una chaqueta liviana, una vieja manta, tomadas de afán antes de abandonar su casa, quizá para siempre.

Más de cuatro mil refugiados albaneses llegaron tan solo en lo que va de esta semana.

Escapan de noche, con la esperanza de eludir las patrullas albanesas que recorren una de las fronteras mejor guardadas de Europa, con alambres de púa de cuatro metros de altura.

Desde que Albania empezó a moderar su rígido estalinismo a comienzos de diciembre del año pasado y el gobierno comunista aflojó su totalitario ejercicio del poder, prometiendo elecciones libres y plurales para febrero, los refugiados han decidido adoptar las reformas por sí solos, con los pies.

En diciembre, más de seis mil albaneses cruzaron a Grecia, en el sur. Vienen caminando, y apenas llevan una bolsa con ropa.

Anduve durante 12 horas con mi hijo en brazos y esta ropa a la espalda. No tengo nada más. Solo mi esperanza en un futuro mejor , dijo Emilia Katsas, de 24 años, quien llegó con Vangelis, su niño de dos años, y su esposo, Nikos.

Nikos ganaba el equivalente de un dólar por día como peón rural, en Albania. Oh, sí. Hay mucho trabajo allá. Pero no hay nada más, ni dinero ni cosas para comprar, ni futuro ni vida , dijo.

El extenuante viaje a Grecia desde las aldeas fronterizas de Albania, el cual incluye la excavación de pasos bajo el alambre de púa y el cruce de un río helado, demanda entre seis y quince horas.

Muchos de quienes lo abandonan todo y apuestan a una nueva vida son parte de la comunidad griega de Albania, estimada por el gobierno de Atenas en 350.000 personas, y por el de Tirana en solo 50.000. Albania tiene tres millones de habitantes.

Lo que les espera en la Madre Patria largamente soñada puede ser desalentador para algunos. Pero la mayoría coincide en que es mejor que del otro lado de la frontera.

Allá no hay nada por lo cual vivir. Aquí sentimos, en cambio, que por más duro que sea todo, podemos vivir nuestras vidas , señaló Christos Tsantos, de 28 años.

El gobierno de Atenas, que lucha por superar una aguda crisis económica y se ve perturbado por problemas surgidos de las varias minorías balcánicas, quiere desembarazarse del tema de los refugiados. Somos vuestra Madre Patria --dijo esta semana el primer ministro conservador Constantine Mitsotakis--. Pero deben permanecer en sus casas, del otro lado de la frontera .

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