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JUAN MANUEL OSPINA

JUAN MANUEL OSPINA

No da tiempo para conclusiones: cuando acaba de poner en marcha algún proyecto ya está trabajando en otro. Es un hombre con cultura universal y, ahora sobre todo, un hombre de la cultura nacional. Acaba de ser nombrado director de Colcultura.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

Es un campo que ha recorrido de alguna manera: estuvo muy cerca de Liliana Bonilla, anterior directora, como asesor del proyecto Historia Local. Además participó en la ley de financiamiento de la cultura y en la encuesta de consumo cultural.

En la Fundación La Previsora investigó la seguridad social y la modernización de hospitales en el país. A su regreso de Europa creó la Fundación Antioqueña de Estudios Sociales (FAES), y organizó un archivo de documentación histórica de Antioquia.

En ese continente, más exactamente en París, hizo un posgrado de historia, para completar los estudios de economía que comenzó en la Universidad de Los Andes --donde fue compañero de César Gaviria-- y que terminó en la Universidad de Antioquia.

En alguna de ellas surgió el apodo de Tuso . Es que con ese peluquiado de filósofo griego no era para menos. Muy distinto al que llevó en su niñez, cuando vivió en San Francisco (Estados Unidos) o cuando estudió bachillerato con los jesuitas en Medellín.

A Juan Manuel Ospina, de 43 años, debe afectarle de alguna manera --seguramente buena-- el ser nieto y bisnieto de dos ex presidentes de Colombia: Mariano Ospina Rodríguez y Pedro Nel Ospina.

Conservador belisarista, en esa administración trabajó como subgerente cultural del Banco de la República y director ejecutivo de Resurgir.

Es columnista de los periódicos El Mundo y El Colombiano, de Medellín, especialmente de ensayos sociales e históricos.

Claro que como lector se inclina por la poesía: Cesar Pavese, Luis Cernuda, José Emilio Pacheco y César Vallejo. Además, es un buen lector de El Cuarteto de Alejandría, de Lawrence Durrel.

Todas los fines de semana se le cuela entre sus libros el Tarot de Mave. Le interesa, lógico, lo que ahí se predice para los del signo libra. Es decir, para él. Seguramente echará un ojo al de su segunda esposa, la escritora María Elvira Bonilla, y al de su hijo del primer matrimonio.

Por deporte y como deporte tiene la tertulia. Con esa manera de hablar y hablar, y de tocar en guitarra bambucos y boleros, siempre obtiene compañía. Entre todos se acompañan del aguardiente. Y de pronto de alguna de sus carnes, de su bandeja paisa o de sus recetas.

Mal bailarín, el jazz y la música antillana son solo para escucharlas. Como buen viajero, ha recorrido mucho el país y fue relator en el encuentro popular en Mompox. Ahí expuso su tesis de que la reconciliación de Colombia debe partir desde los municipios. El, por su parte, sigue siendo un paisa de la serranía .

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