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CONSEJOS A UN BOXEADOR

CONSEJOS A UN BOXEADOR

Pensábamos escribir sobre la hermosa y alegre tradición de la Navidad. Pero como los que insisten en la cacería de moda, religiosamente apuntan a las cabezas altas, las más altas como dijo un día el vicefiscal, no se puede eludir el tema.

Qué buena estuvo la simultánea de los periodistas con el Presidente. Y como últimamente, y a pesar de los insistentes llamados a la unión, a la calma, a la sensatez, se ha dado en asimilar la situación con una pelea de boxeo, se puede decir que a Samper le pasó como cuando Cassius Clay, con boleterías carísimas, tribuna llena, con apuestas por sumas que alcanzaban para una campaña presidencial, con transmisión a nivel mundial, se fajaba esos famosos combates a punta de inteligencia, a base de cintura, de piernas, manteniendo lejitos a los rivales con el jab.

Y es que el presidente, sinceramente, mostró eso tan difícil en el boxeo que tenía Clay, como es golper yendo hacia atrás. Eso lo hacen únicamente los púgiles que se tienen confianza. Consiste en retroceder un poco sin bajar la guardia, para que el rival persiga, y en el instante en que éste da el paso, meterle la mano. El golpe no pierde potencia porque quien viene ayuda con su fuerza.

Pero ojo, porque uno de los más aguerridos púgiles, buen estilista y entrador, experto en el know-Out, el autor de Contraescape, afirmó que la pelea es a 12 y va en mitad. Eso debe poner a pensar inclusive a Mike Tayson en sus mejores momentos. De modo que yo, que hice guantes con Pambelé... un mensajero que entró conmigo a EL TIEMPO, quiero darle unos consejos al señor Presidente: Si va ganado los rounds, no haga las gesticulaciones triunfalistas de Clay, pues eso ofende al rival. Y así sea en boxeo hay que mantener el aplomo.

Ya en la pelea, no se deje llevar contra las cuerdas, pues, primero, éstas queman, y, segundo, es peligroso un golpe bajo, en las propias íngles, mejor dicho en las esas y que duele hasta en los sesos. Y en los combates preliminares ha habido mucho golpe bajo. No permita el cuerpo a cuerpo, por el peligro del cabezazo; y un buen cabezazo puede producir cortadura, hinchazón, y peligra que toque tirar la toalla. Ojo con el gancho. Esos golpes seguidos van minando el oído, y en una pelea tan larga hay que parar oreja .

Cuidado con el jab continuo, pues le inflaman a uno los pómulos y las cejas, y aquí hay que estar con los ojos bien abiertos. Alerta con las manos voladas, que esas han tumbado a los que se confían mucho. Y con el uper, golpes de abajo hacia la barbilla, que pueden hacer tragar el protector, elemento que no se puede aflojar, porque peligran labios y dentaduras, y le dañan la sonrisa, que, además, no debe ser tan triunfalista. Volar como mariposas y picar como avispas . Y listo a dar el salto... social.

Con el pecho oprimido por el terrible accidente aéreo, les enviamos a los familiares y allegados de las víctimas nuestra sincera y dolorida voz de pesar, con el deseo de que Dios les dé fortaleza y un poco de consuelo en horas tan amargas.

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