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TRES HORAS DE SANGRE Y FUEGO EN LAS DELICIAS

TRES HORAS DE SANGRE Y FUEGO EN LAS DELICIAS

Sin indicios claros sobre la suerte de por lo menos 60 militares, los escuadrones de soldados contraguerrilla enviados para tomar control de la arrasada base militar de Las Delicias, en el Putumayo, recogieron ayer, uno a uno, los cadáveres de las nuevas víctimas de las Farc, improvisando camillas con mantas de lona.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
02 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

Los grupos de contraguerrilla, que en la noche del sábado se ocuparon de evacuar a los heridos, trabajaron durante toda la mañana de ayer hasta agrupar los cuerpos en la mitad del campo de fútbol de la base militar, en donde aún permanecían anoche.

La lista oficial de víctimas en poder de la jefatura del Ejército y el Centro de Operaciones del Ejército (COE) en Bogotá relacionaba 25 muertos, 19 heridos y siete ilesos. No obstante, el propio ministro de la Defensa, Juan Carlos Esguerra, habló de 27 muertos y 41 rehenes. Otras versiones estiman en por lo menos 50 las víctimas.

En la base de Las Delicias operaban 111 militares y las bajas, los heridos y los soldados encontrados a salvo suman 51.

Así, el número de víctimas mortales, heridos, desaparecidos y secuestrados durante el cruento asalto de las Farc seguía siendo incierto anoche, 48 horas después de la masacre; el más sangriento ataque desde el episodio de Puerres (Nariño) que dejó 30 militares muertos y 16 heridos.

Hasta las patrullas de avanzada enviadas desde Bogotá y Florencia para ubicar a los desaparecidos desconocían a ciencia cierta la suerte de sus compañeros de armas.

Cuatro soldados a los que se incluía inicialmente en la lista de víctimas aparecieron con vida. Chuquete Alexánder, Alvarez Cuéllar, Castro Londoño y Motato Motato relataron a un superior que escaparon a la muerte ocultándose entre la manigua.

Otros tuvieron finales macabros. A dos kilómetros de la principal base militar de erradicación de cultivos ilícitos en el Putumayo, un escuadrón de soldados de contraguerrillas halló el cadáver de un oficial. Voceros del Ejército dijeron que había sido cruelmente torturado.

Las unidades de la Fiscalía que ayer fueron desplazadas a Florencia a bordo de un Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) y que en helicóptero pudieron arribar al sitio del ataque, encontraron un escenario dantesco.

Los cadáveres de soldados y cabos del Ejército, ya rígidos, permanecían entre las ruinas de la base, atacada con cohetes, granadas de fragmentación y cargas de dinamita. Los gestos en algunos rostros daban testimonio de la jornada de terror.

El soldado Norbey Villa, de 19 años, uno de los 10 heridos que el Ejército rescató de la base de Las Delicias y trasladó en la noche del sábado al Hospital Militar Central en Bogotá, dijo que el ataque empezó a las 7:30 de la noche del viernes.

Un pelotón de uniformados formaba y esperaba por la asignación de turnos de guardia. Otros hacían fila para comer. De pronto, comenzó el ataque.

Los ataques Disparaban de todas partes: morteros, dinamita, ráfagas y los disparos venían de todas partes. Muchos intentaron llegar a las trincheras o tomar sus posiciones, pero todo estaba minado.

Disparaban desde el río y entraban por la cancha de fútbol. Eran como 200 guerrilleros. A mi capitán Natalio Orlando Mazo lo mataron de un tiro de fusil en la cabeza... El me dijo: Villa me dieron en mal momento ... Yo vi como a tres guerrilleras. Casi todo el mundo se arrastraba para que no le dieran, pero explotaban los morteros.

Había muchos que gritaban, háganle pa lante, vamos a defender la base, y muchos les dieron a los guerrilleros... .

Las secuelas del ataque, que según los sobrevivientes se prolongó por más de tres horas, se hicieron más dramáticas cuando algunos de los heridos intentaron salir. El terreno estaba minado y la base había quedado completamente incomunicada.

De hecho, sólo a las tres de la mañana el puesto de la Infantería de Marina más cercano, ubicado a una hora por lancha de Las Delicias y situado en la Base Militar de Tres Esquinas, tuvo noticia de lo ocurrido.

Los tres botes artillados y las dos patrulleras de la Armada que salieron de Puerto Leguízamo con la misión de apoyar la Base de Las Delicias fueron atacados cuando atracaban en el muelle de La Tagua, en la mañana del domingo.

El suboficial que comandaba una de las patrulleras, uno de los sobrevivientes del segundo ataque, relata así lo ocurrido: Exactamente llegábamos a Puerto Boy. A mí se me hizo raro ver que todo estaba muy solo. Y en ese momento fue que nos lanzaron las granadas, varias granadas y empezaron a disparar.

Enfrentamos el ataque como más de media hora hasta que vimos que los guerrilleros se iban. Había varios heridos y la salida fue terriblemente lenta porque los botes estaban llenos de armamento pesado. La mayoría eran ametralladoras punto 50. Luego llegamos a la base de Las Delicias, ahí había más heridos y muchos muertos... .

Cacería Ayer, mientras un Hércules de la FAC transportaba ataúdes vacíos, medicamentos, tropas y armas hacia la base militar de Tres Esquinas y funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía realizaban las diligencias de levantamiento de los cadáveres de las víctimas, tropas de contraguerrillas seguían el rastro de los guerrilleros.

Un alto vocero de las Fuerzas Armadas dijo que a la zona se envió un Grupo de Tarea, un batallón de contraguerrillas, un pelotón selva y unidades de la Fuerza Aérea.

Las patrulleras ARC Hicharon y ARC Rodríguez de la Armada Nacional apoyaban la persecución. También tres botes de combate fluvial y un pelotón de Infantería enviado desde La Tagua.

La prensa, sin embargo, no había podido acceder a la base de Las Delicias. Altos mandos explicaron que el área había sido declarada zona de guerra.

Las minas, que dejaron en su retirada los frentes 49, 48, 32 y 13, habían dificultado las operaciones en la región.

De hecho, ni un solo cadáver había sido trasladado hasta las siete de la noche de ayer a Caquetá, lugar de origen de la mayoría de las víctimas.

La agonía de los familiares de las víctimas fue creciendo a medida que pasó el tiempo. Unas 60 familias se dividían entre el pequeño aeropuerto de Florencia y la sede de la XII Brigada a la espera de noticias sobre sus parientes.

La base militar de Las Delicias era escenario del Plan Conquista Dos , un programa dirigido a arrasar los narcocultivos.

En Bogotá, entre tanto, el ministro de la Defensa, Juan Carlos Esguerra, dijo que el ataque de las Farc se produjo como una retaliación a las acciones de la Fuerza Pública para erradicar los cultivos ilícitos y destruir los laboratorios para el procesamiento de drogas.

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