LA HISTORIA DEL CAPITAN MAZO

LA HISTORIA DEL CAPITAN MAZO

Aquí todo está tranquilo, los problemas se están presentando en Caquetá , le dijo por teléfono el pasado lunes a su padre el capitán, Orlando Mazo Gamboa, quien comandaba la base Militar Las Delicias y murió durante el ataque guerrillero.

02 de septiembre 1996 , 12:00 a.m.

A sus 32 años, Mazo había trabajado en sitios difíciles de Urabá y Santander sin ningún problema, pero el viaje al sur del país le produjo cierto temor, sobre todo porque lo alejaba mucho de su familia, que vive en Medellín.

El ingreso de Orlando Mazo al Ejército fue asunto de vocación. Desde pequeño vivió el placer de servirle a la patria al lado de su padre Gabriel Mazo, un suboficial retirado.

Terminó el bachillerato en el colegio salesiano El Sufragio, en el barrio Boston, al oriente de la capital antioqueña.

Su padre y sus hermanos recuerdan que nunca tuvo dudas de lo que sería su vida después del colegio. Entonces, se fue a prestar el servicio militar, pasó luego a la Escuela de Cadetes y allí comenzó su carrera dentro del Ejército y se especializó en actividades de contraguerrilla.

Llevaba 12 años en las Fuerzas Armadas. Amaba su carrera y le servía al país porque cuando uno está en la vida militar eso es lo que tiene en la conciencia , afirma su padre, quien se enorgullece al contar que tiene otro hijo en el Ejército, quien hoy trabaja como subteniente en Andes, municipio del suroccidente antioqueño.

El capitán muerto hacía parte de una familia de ocho hermanos. En la casa hablaba poco de su vida en territorios alejados.

Hace dos meses estuvo de vacaciones en la capital antioqueña y de su estadía en el Putumayo sólo contó lo difícil que era el ingreso a la base militar Las Delicias.

Pasó un mes de descanso en Medellín. Estuvo todo el tiempo posible con su familia, jugó fútbol y visitó a su novia.

Que los guerrilleros se pregunten si es que ellos no fueron nacidos de una madre que tiene corazón y que si es que ellos no tienen hijos y no tienen esposas que sufren , decía ayer una de sus hermanas al mirar destrozada a su madre.

Los rumores sobre la muerte del capitán habían corrido entre amigos y familiares desde el pasado sábado en la noche, pero sólo ayer en la mañana la IV Brigada les confirmó la mala noticia.

Aunque la familia Mazo Gamboa sabe suficientemente que un militar puede perder la vida en cualquier momento, nadie se imaginó, al escuchar las noticias del sábado, que la de Orlando se acabaría durante la ofensiva guerrillera del pasado fin de semana.

Ayer, la familia esperaba que le dieran razón sobre el traslado del cadáver de su hijo a Medellín.

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