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EL BALLET ESTILIZÓ EL FOLCLOR

EL BALLET ESTILIZÓ EL FOLCLOR

Sonia Osorio habla del rock y del fútbol como una plaga. De la forma en que todos los medios de comunicación se ocupan de estos temas, mientras que el folclor nacional se convierte en un tema curioso o simplemente ignorado.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
02 de septiembre 1996 , 12:00 a. m.

Sin embargo, sus posiciones no están selladas por esas pasiones radicales que se ocupan de otras expresiones artísticas calificándolas como muestras de una terrible invasión cultural .

Al contrario, ella se siente complacida hablando de Shakira y entiende el éxito de los vallenatos de Carlos Vives por su estilización . La misma estilización que hace de la literatura de Gabriel García Márquez universal.

Y cuando se le pregunta por qué el Ballet Nacional en 36 años nunca ha montado una obra clásica ella responde que es inútil tratar de competir con los rusos o los suecos. Considera que lo mejor que puede hacer es estilizar los bailes tradicionales propios y hacerlos comprensibles y agradables a todo el mundo.

Tan estilizados que, cuando se está frente a la obra, cuando apagan las luces del teatro y su voz introduce el folclor de Colombia como una rica combinación de tres razas, se puede creer que se está asistiendo a una clase animada de historia: los bailarines (representando a los indios a los negros y a los españoles) salen a escena con un vestuario estereotipado hace más de 36 años por los libros para la educación básica primaria.

El programa que ofrece el Ballet Nacional es una muestra de bailes colombianos, separados uno de otro por la voz en off de Sonia Osorio: El mapalé es considerado como el baile con mayor erotismo en América Latina...

Los bailarines salen a escena, interpretan el baile, reciben los respectivos aplausos y se apagan las luces para que la directora del Ballet introduzca la cumbia como la siguiente parte del show.

Se puede pensar de este grupo como la mejor guía turística de Colombia en el mundo.

El espectáculo puede resultar encantador pero en él no aparece una búsqueda estética que vaya más allá de la estilización de manifestaciones culturales ancestrales.

Se juzgó mármol y era carne viva , dice Rubén Darío sobre Grecia. Si se reflexiona sobre esta frase, tal vez se pueda ir un poco más allá de los 70 millones de pesos que se invirtieron en el vestuario del Ballet y que hacen parte de su carta de presentación.

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