LOS EMBAJADORES: NI SANTOS NI CACHONES

LOS EMBAJADORES: NI SANTOS NI CACHONES

Robinson Damián y Ramiro Colmenares no tienen nada del Santo cachón ni mucho menos Se les moja la canoa. No, ellos lo único que tienen es vena musical que los impulsa como Los Embajadores Vallenatos.

19 de diciembre 1995 , 12:00 a.m.

Su historia se remonta a la década del setenta, cuando Colmenares fundó un modesto grupo vallenato de nombre El Grupo de Upar. Lo irónico de todo era que no tenía una voz líder para acompañar el acordeón que él interpretaba. Así, las cosas parecían quedarse en tan solo el nombre.

Pero en 1980, cuando el acordeonista viajó a Valledupar, la tierra mundial del vallenato, conoció a Robinson Damián, a quien invitó a su natal Bucaramanga para pasar las fiestas de su ciudad.

En poco tiempo, los dos músicos lograron acoplar su trabaja e hicieron del Grupo de Upar, un conjunto vallenato que pegaba en cuanta reunión social se presentaba.

El siguiente paso fue golpear, con el acordeón en mano y el deseo de superación asido al corazón, las puertas de las disqueras colombianas.

Por fin, luego de la incredulidad de muchos productores, Fuentes les dio el pasaporte al mundo profesional de la música vallenata, en los primeros meses de 1981.

No obstante, un nuevo nombre la hacía falta a la agrupación. Por eso, luego de divagaciones eternas, pensaron en llevar el remoquete que de inmediato los puso de boca en boca de los seguidores del ritmo: Los Embajadores Vallenatos. Un sello que durante catorce años ha hecho camino musical a pulso profesional.

Temas como La juntera, Tomando por ella, El bohemio del pueblo, Chacunchá, Tomando y tomando y La lira, han sido interpretaciones que acabaron por encontrarles una buena ubicación en el espectro de la música.

Los que son Ramiro Colmenares es natural de Bucaramanga. Tiene 38 años de edad y desde chico se inclinó por la música de Abel Antonio Villa y el Viejo Emiliano Zuleta. El acordeonista reproduce en su rítmica digitación el sentimiento que la gente nos brinda en cada una de nuestras presentaciones .

Por su parte, Robinson Damian, d 34 años de edad y conocido como El cantante de las multitudes , es oriundo de Villanueva (Guajira). Cuenta que su máxima cualidad es la vivencia que le impongo a mis canciones y el sentimiento con el que las interpreto .

El año pasado traspasaron los límites colombianos a viva voz con su tema El santo cachón. Que se impuso en todo el continente e, inclusive, en España.

Ahora, están pegados con su última producción Más internacionales con un tema que ha hecho eco en todas las emisoras del país y que ha causado polémica por el doble sentido: Se le moja la canoa, una interpretación que se refiere a un hombre que cuando se emborracha le da por echarle el ojo a los de su mismo sexo.

Este nuevo producto busca corroborar nuestra calidad interpretativa. De ahí que se haya pensado en un disco de vallenatos para todos los gustos. Pues buscamos salir del país para decirle al mundo que nuestro folclor es rico y sonoro , afirma la agrupación.

El nuevo disco incluye otros temas, entre ellos Dónde estarás, Un macho como yo y Compa e Heliodoro. Lo que buscamos con este disco es continuar internacionalizando el vallenato. Para eso, hemos incluido dentro de la instrumentación un sintetizador, batería y bajo eléctricos .

Los Embajadores Vallenatos estuvieron hace poco en Estados Unidos, donde les cantaron a los neoyorquinos, y luego visitaron España para interpretarles a los españoles El santo cachón y Se le moja la canoa.

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