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UNA TRADICIÓN MODERNA Y CONFLICTIVA

UNA TRADICIÓN MODERNA Y CONFLICTIVA

Tom Williams observa su trineo y reflexiona sobre su ocupación poco común. Esto se ha convertido en un oficio criminal , dice.

La evidencia resopla a su lado. Williams se dedica a criar renos. Varios de sus 300 renos participarán en las representaciones navideñas de Williams. Otros están destinados a la fábrica local de chorizos. El aspecto ilegal del negocio es que Williams es un hombre blanco con un rancho de renos.

La Ley sobre la Industria de Renos de Estados Unidos de 1937 establece que a excepción de la nación inupiat y otras tribus de Alaska, la posesión de renos es ilegal. Los renos vivos y su descedencia... sólo pueden venderse o transferirse a los indígenas antes mencionados , expresa la ley.

En el resto de los estados, cualquier persona puede tener renos. Desde 1991, Williams, que también es abogado especializado en derecho de menores, se ha opuesto a la ley que reglamenta la explotación de los renos. Alega que infringe las leyes nacionales sobre discriminación y otros estatutos. En abril, un juez de Anchorage, Alaska, falló contra Williams, que apeló la decisión.

La batalla legal ha enfrentado a Williams con la burocracia del gobierno federal de EE.UU. y con los arreadores de renos de todo el estado. La posición de la Asociación de Pastores de Renos, de Karewak, con sede en Nome, Alaska, principal agrupación dedicada a la explotación de estos animales, es firme: jamás permitirá que Williams participe en ningún evento en que participen renos.

Este hombre blanco propietario de estos animales no cumple con las reglas , refunfuña Tom Gray, quien por ser de ascendencia inuit cumple con los requisitos para tener renos. La infracción de la ley por parte de Williams, dice, es un caso muy claro, como blanco y negro .

La ley sobre los renos se estableció con la intención de proteger de la competencia un valioso recurso para la subsistencia de los pueblos nativos. De hecho, en esta población los renos son una fuente de alimentación y de ingresos.

Carne cara En Alaska, la carne de reno es más cara que la de res y en el Lejano Oriente, las astas de los renos tienen un elevado precio por considerarse afrodisíacos. Los indios de Alaska también sacan provecho de la venta de renos en pie a los criadores de ganado de cualquier raza, en todo EE.UU. a excepción de Alaska.

Los indios dedicados a su cría dicen que los renos forman parte de una atesorada tradición tribal. Pero se trata de una tradición reciente. Los renos no son una especie nativa de Alaska, a diferencia de los caribúes, una versión más salvaje de la misma especie. Los renos fueron importados de Siberia por los misioneros cristianos, que deseaban convertir a los cazadores de caribúes del lugar en criadores de renos domesticados.

Ha tomado mucho esfuerzo conseguir que la cría de renos llegue al punto de considerarse una tradición , dice Don Tomlin, especialista en recursos naturales de la Oficina Federal de Asuntos Indígenas, a cargo de los renos. Es una tradición moderna, pongámoslo de esa manera .

En Alaska, sólo hay 23 criadores con licencia para la explotación de renos, y su rodeo anual, que se realiza durante dos semanas en la primavera del hemisferio norte, crea varios cientos de empleos de media jornada. En las remotas poblaciones de Alaska, donde el índice de desempleo a veces alcanza el 90%, estos empleos son de importancia, según palabras de la asociación de criadores de Kawerak.

Pero para financiar el programa, la asociación obtiene US$190.000 anuales del gobierno federal de EE.UU., por derechos de pastoreo en tierras federales y subsidios federales, como los US$60.000 que pagaron en 1994 por estudios de mercado.

Los renos de por sí no han prosperado bajo el amparo de las leyes. En 1937, cuando se aprobó la ley que los protege, había medio millón de renos en Alaska. En 1952, sólo quedaban 12.000, y desde entonces, las manadas han logrado una lenta recuperación, para sumar alrededor de 30.000 cabezas. Desde luego, se crían para ser faenados.

Williams piensa que si los renos estuvieran más repartidos, la industria podría recuperarse hasta recobrar sus dimensiones anteriores, lo que ayudaría a indígenas e inmigrantes por igual, y convertiría a EE.UU. en un protagonista a nivel mundial de esta industria, un negocio de 2,6 millones de cabezas que se extiende de Noruega a Nueva Zelanda.

Sin embargo, los criadores indígenas y la Oficina de Asuntos Indígenas (OAI) consideran a Williams una amenaza contra su estilo de vida. En 1991, el grupo de criadores de renos de Kawerak demandó a la OAI para bloquear a Williams. Si se abriera el negocio de la cría de renos, se daría un paso más hacia la destrucción de la cultura nativa , dice Tomlin, de la OAI, que es blanco. No creo que la ley sea mala, pero, desde luego, mi trabajo depende de ella .

En la tundra boreal, las prácticas de cría de renos de los indígenas han progresado un poco. Las computadoras registran las variaciones de las manadas, mientras los nativos las arrean con vehículos para la nieve y helicópteros.

Es un negocio difícil de aprender, y siempre se perfecciona algo , dice Fred Goodhope, hijo y nieto de criadores de renos.

La eficiencia de la alta tecnología ha ayudado a crear un producto de primera. En el supermercado Alaska Commercial Co., de Nome, Alaska, el kilogramo de bistecs de reno cuesta US$11, casi lo mismo que el mejor lomo de res, aunque US$9 menos que el kilo de grasa de ballena que los indios inupiat venden al supermercado. Ken Price, encargado del departamento de carnes del lugar, dice que la demanda de carne de reno está en auge.

Todo vale Grasa de reno, riñones de reno, lengua de reno. Me encantaría que cada uno tuviera 10 lenguas , dice Price.

El comercio de las astas, que surgió durante los años 70 deja más gancias: los criadores cobran de US$46 a US$50 por kilo. De hecho, muchos nativos piensan que Williams sólo quiere sacar partido de la bonanza.

Cuando el gobierno estadounidense aprueba una ley que favorece a los indígenas, no es aceptable cambiarla más tarde, cuando la gente encuentra algo que ofrece beneficios reales , dice Julie Kitka, jefe de la Federación de Indígenas de Alaska.

Este es básicamente el veredicto que emitió el tribunal federal en abril, argumentando que los acuerdos entre el Congreso y las tribus indias pasan por alto las habituales leyes antidiscriminatorias.

Además, según los criadores, la competencia del exterior ya es lo suficientemente grave de por sí. El ingreso masivo de astas baratas provenientes de Rusia ha hecho bajar los precios. Los indígenas sostienen que EE.UU. no es el único país con leyes restrictivas sobre la explotación de los renos. En Noruega, sólo los saami (antes conocidos como lapones) pueden tener renos.

Algunos indios inupiat piensan que los criadores se equivocan al pelear contra Williams. Joe Garnie, un corredor de trineos que vive en lo profundo del bosque, corta la carne de una foca recién faenada para la cena, y monta en cólera al hablar del estado actual de las relaciones entre los blancos y los pueblos nativos: Hemos sufrido mucha más discriminación que la que Williams haya sufrido en su vida. A mis padres nunca se les permitió asistir a la escuela , dice. Pero es tiempo de dejar esas cosas en el pasado, opina.

Todos somos estadounidenses , dice Garnie. Es tiempo de dejar esto atrás .

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