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CUENTAS DE LECHERA

CUENTAS DE LECHERA

El desenvolvimiento del conflicto en el Golfo Pérsico ha corregido a quienes apresuradamente imaginaban un revolcón del poder mundial. Aducían que la conformación de bloques reemplazaba al bipolarismo por el multipolarismo. Pero la contundencia con que la Casa Blanca ha manejado la respuesta a Irak, muestra hasta qué punto EE.UU. aumenta una liderazgo acentuado por el desfallecimiento del influjo global de la URSS. La tesis polipolar es prematura. Como la de la decadencia de EE.UU. Las crisis ponen el juego de cada quién sobre la mesa. Ni Japón, ni la Comunidad Europea, ni China, ni las Naciones Unidas, ni siquiera Moscú les han chistado a las determinaciones de Bush. Aunque algunas situaciones permitían creer que Washington flaqueaba. En la reciente cumbre de los grandes las hubo significativas. Alemania, por ejemplo, decidió unilateralmente ayudar a la URSS, para conseguirle a su unificación el beneplácito de Gorbachov. A su vez, Japón lo hizo con la China. Sin pedirle permiso a B

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

Y así sucesivamente. Era factible acumular indicios para concluir que había un orden geopolítico distinto, empezando por el resquebrajamiento del Pacto de Varsovia y de la federación soviética misma. También se hacían cálculos alegres sobre la paz mundial una vez en marcha la distensión. A muchos los ha mareado la perspectiva impredecible, hace poco, de ver a Occidente oxigenando a los países comunistas. Por otra parte, la Alemania reunificada dentro de la Alianza Atlántica ha hecho soñar con el reequilibrio europeo, terminando la pesadilla inglesa tradicional de un país hegemónico en el viejo continente. A su vez, la esperanza de paz ilusionaba al Tercer Mundo: los recursos de la carrera armamentista fluirían como leche y miel para saciar a los atrasados. Eran un poco cuentas de lechera. La guerra sigue larvada en varios sitios, con el ítem de que hoy cualquier conflicto es susceptible de involucrar regiones enteras. Ningún país, y menos los fuertes, bajarán la guardia. Igualmente, mientras no haya avances considerables en desarme nuclear, hay claramente dos superpotencias con sus acólitos. El arsenal convencional y atómico de Moscú está casi intacto. Mientras sea así, Europa no puede escurrírsele al paraguas norteamericano.

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