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LA ARQUITECTURA DEL CONFORT Y EL DESCANSO

LA ARQUITECTURA DEL CONFORT Y EL DESCANSO

Cuál es el secreto para que, al año, un millón de personas visiten a Jamaica?

Podría decirse que sus playas paradisiacas, o el haber montado una infraestructura turística para que el visitante se sienta seguro y donde no se preocupe por el dinero o por sus pertenencias.

O, tal vez, el tener todo tipo de actividades dentro del hotel, desde el gimnasio, pasando por las clases de regae y los juegos, hasta espectaculares presentaciones de artistas internacionales. Pero, detrás de todo eso, está la arquitectura...

La del confort, la de la diversión. Dentro de ese contexto, todas las edificaciones fueron concebidas para el disfrute: amplios ventanales, vistas preciosas, cuartos espaciosos con un concepto de decoración y ambientación especial.

Igual sucede alrededor de los restaurantes, ya sea estilo italiano, francés...

No es sólo la exquisita comida; es todo un concepto arquitectónico que traslada a la gente al mediterráneo o a los lugares más apetecidos del mundo.

Obviamente, dentro todo ese concepto de juego de espacios y de ambientes, entra una pizca caribeña, lo exótico, lo sensual, el descomplique del cual se impregna la gente para vivir a plenitud el ambiente.

Además, hay sitios para todos. Para el que desea estar elegante, lucir su pareja, para el deportista que cuida su cuerpo, o para el desprevenido que solamente desea tenderse en la playa sin pensar en nada...

Ese puede ser parte del secreto del éxito turístico de Jamaica, especialmente de Negrill y Ocho Ríos, las dos zonas que congregan el mayor número de hoteles de la isla.

Cada una tiene su encanto especial, solo que hay un elemento más que ha hecho famoso a la cadena SuperClubs en el mundo: cada hotel tiene su propia identidad. Ninguno se parece a otro.

Los hay familiares, sólo para parejas, o únicamente para lunas de miel, o para solteros en busca de diversión y, por supuesto, para aquellos extrovertidos que buscan placer y sensaciones nuevas.

Entonces, según el tipo de turista, la arquitectura cambia. Por ejemplo, en Boscobel Beach los reyes son los niños. Allí los campos de juegos fueron construidos pensado en sus pilatunas. Incluso, la disposición del amoblamiento urbano (canecas, señalización de servicios, vías...), se hizo pensando en ellos.

En ese lugar, los padres se pueden divertir sin preocuparse por ellos. El grupo de recreadores prácticamente adopta los pequeños durante el día. Los involucran de tal manera en las dinámicas, que terminan rendidos, listos para dormir.

En cambio, en el Jamaica Jamaica, los deportes, los juegos y la entretención son para los adultos, para los grupos de amigos que viajan unidos en busca de diversión, o para las parejas que se casan allí o llegan en luna de miel.

Se vive otro ambiente desde la recepción, los pasillos, pasando por los cuartos, hasta llegar a la discoteca o a los bares.

Esa identidad ha ayudado a que cada hotel tenga su propia clientela, sus huéspedes que, según sus necesidades o gustos, regresan a disfrutar con su pareja o con sus hijos, de una temporada diferente.

Se trata de vivir como en casa, pero sin limitaciones de actividades y sin preocuparse por la comida o qué hacer en las próximas horas.

Y, aunque la gente es la que hace el ambiente, es la arquitectura la que invita a ello, a tener una noche romántica a la luz de la luna con su pareja -como sucede en Sans Souci Lido- en donde el mar hace pensar a los enamorados que las estrellas están cerca; mientras, que en Boscobel Beach la fogata está rodeada de algarabía y gritos de los pequeños. Ahí el sonido de las olas es otro, nada suave ni melodioso, pero juega un papel importante cuando de vivir fuera de casa se trata.

Aquí, el ambiente mediterráneo y la mezcla caribeña juegan su papel junto con el tipo de edificaciones, eso es parte del secreto de vivir unos días en Jamaica , dijo Sean Dixon, un enamorado de la isla y del diseño fantástico que toman los lugares en el caribe.

Es el diseño, que transforma lo común, en algo muy exótico, es la arquitectura del confort.

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