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LA ABUELA NO ES COMO SE VIO

LA ABUELA NO ES COMO SE VIO

Esta mujer de 67 años nada tiene que ver con esa abuela malvada, autoritaria, mezquina, perversa y ambiciosa que durante meses mantuvo a los colombianos sentados frente al televisor a las 9:30 de la noche hace 16 años.

La abuela de hoy es tierna, cariñosa y tan alcahueta, que sus cinco nietos ya saben que ir a visitarla significa poder hacer todo lo que sus papás no los dejan hacer. Los quiere tanto, que hasta llega a cocinar por ellos. Porque cosa a la que le huya Teresa Gutiérrez es a entrar a la cocina. A duras penas aprendió a hacer dos o tres platos, pero cuando se trata de sus nietos se le despierta la imaginación para darles gusto.

Ellos son los únicos que logran romper la tranquilidad con la que vive. Prácticamente no sale de su casa porque el caos de la ciudad resulta más tenebroso que las novelas y películas de terror que tanto le gusta leer y ver.

Todo lo relacionado con el misterio, el suspenso y la acción le apasiona tanto, que no es capaz de cerrar el libro sin saber en qué va a terminar la cosa, así llegue a ver la luz de la mañana, porque a Teresa Gutiérrez le rinde mucho la noche.

Lo único que la aleja de los libros (Agatha Christie y Frederik Forsayth, sus autores preferidos) es la televisión. Aunque tiene ojo crítico por tantos años de experiencia en ella, todavía no ha perdido la capacidad de gozar con todo tipo de programas. Y como tiene televisión nacional, televisión por cable y parabólica, tiene mucho de donde escoger.

Sin embargo, los fines de semana, tanto los libros y la televisión como sus nietos, quedan relegados por unas horas. Las cartas y los amigos ocupan su tiempo. Ya es sagrada la jugada de King con Judy Henríquez, alguno de sus cuatro hijos y el que llegue. Ya se sabe que la trasnochada es a punta de sánduches y tinto. Poco de trago.

El único vicio que tiene esta actriz es el cigarrillo, pero sólo cuando está grabando. En la actuación en televisión lleva casi tres décadas, pero en realidad está dedicada al oficio desde los 14 años, aunque comenzó a los 7.

Su papá era el director de la emisora Nueva Granada y allí Teresa Gutiérrez comenzó como radio actriz. Frente a los micrófonos sintió que ahí estaba su futuro y por eso sólo hizo hasta cuarto de bachillerato. Le iba mejor asumiendo papeles que repitiendo lecciones de geografía y ejercicios de matemáticas. Siempre fue muy vaga.

En cambio con los libretos es juiciosísima. Como se enamora de cada papel, le pone todo su empeño y por eso es que más de uno ha dejado huella como el de la abuela. Es por eso que la semana pasada recibió el premio Simón Bolívar a Vida y obra.

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