LAS CRÓNICAS CRUELES DE UNA MUJER

LAS CRÓNICAS CRUELES DE UNA MUJER

La película es dirigida por una mujer. Es holandesa y realizadora de A question of silence (1982) y Broken Mirrors (1985).Antonia explora las vicisitudes de la vida en un tono entre irónico y dramático, a través del personaje de Antonia, una mujer fuerte e independiente.

30 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

La historia comienza cuando la protagonista vuelve a su pueblo natal, después de la Segunda Guerra Mundial, junto a su hija Danielle. En él comenzará una nueva vida a la que se irán uniendo una serie de personajes variados, extraños pero sobre todo humanos.

Los años pasan y Antonia ve crecer a su nieta y después a su bisnieta, creándose así toda una saga familiar. La película es aparentemente sencilla, parece querer describir el tiempo y la vida con sus pequeñas y grandes cosas: los días que se repiten, la gente que nace y muere, el odio, el amor que se siente, las palabras que se pronuncian, los conflictos que se resuelven... Todo ser humano pretende estar reflejado en Antonia. la visión de Marlee Gorris es interesante porque desde la cotidianidad de unos seres en una localidad rural intenta reflejar el paso de los años y lo que eso supone. Sin caer en el tono feminista, se nota el mensaje agnóstico. Está claro que la realizadora imprime a su obra su personal ideología y sus sentimientos pero en este caso es categórica tal y como está reflejado en la historia.

La visión femenina de la película no deja de tener su atractivo. Ese mundo de mujeres, desde Antonia hasta su bisnieta, posee un cierto misterio, que es a la vez una reflexión sobre la vida en general y sobre el papel que el elemento femenino tiene en la concepción y el nacimiento. El humor está presente en toda la historia. Una ironía que sirve para criticar la religión, la beatería, la hipocresía o cosas tan importantes como los sentimientos o la muerte. Todo está impregnado de esta visión tragicómica y hay un parpadeo constante, con el que la directora parece quitar trascendencia a la dureza de la vida, al lado más tenebroso y trágico de la existencia. Esta visión humorística se conjuga además con un aspecto onírico que combina realismo e imaginación.

Antonia es un canto a la vida, al hecho de que la existencia hay que vivirla pese a todo o entendiendo al revés la frase de Arthur Schopenhauer, la vida es un mar lleno de escollos que es necesario superar. Sin embargo, la historia posee pasión y brío. La libertad corre llevando ternura y emoción. En la mayoría de la narración prevalece una cierta frialdad que no impide acercarnos más a los personajes, lo que le imprime al guión cierta espontaneidad.

La interpretación de Willeke Van Ammelroy, actriz muy conocida en Holanda, es fundamental para dar credibilidad e intensidad al personaje central, alrededor del cual giran los demás espíritus, masculinos o femeninos. Su temperamento así como sus facciones marcadas por el duro batallar contra el destino diario y su gestualidad sensual retratan una mujer llena de vida y energía, que es en definitiva el motor de esa generación de mujeres que componen todo un ciclo de vida.

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