MÉRITOS DESDE EL FONDO DE LA TIERRA

MÉRITOS DESDE EL FONDO DE LA TIERRA

Hace 23 años, este ingeniero manizalita paseaba en la época de Navidad por las calles de Bogotá cuando vio cómo una pequeña que caminaba cerca a él se lanzó a la calle tras la caja que alguien había botado por la ventana de un carro. Esta niña corrió con la mala suerte de ser atropellada por un camión. Jaime corrió a auxiliarla, pero ya no había nada que hacer, la pequeña murió en sus brazos sosteniendo fuertemente la caja vacía de una muñeca.

29 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Ese triste momento marcó un cambio en su vida: supo cuál era su misión en el mundo. A los pocos días decidió comprar un traje de Papá Noel y se fue a entregar regalos a niños de la calle. Así, después de esa Navidad, su tiempo libre lo dedicó a visitar galladas con las cuales compartió las más desoladoras experiencias.

Así comenzó la Fundación Niños de los Andes. Al principio era una casa alquilada en el barrio La Perseverancia, donde alojaba 47 niños. Ahora ya tiene hogares en Bogotá, Cajicá, Tauramena (Casanare) y Manizales, además de núcleos de apoyo en la selva y en los Llanos. Muchos de los niños que han pasado por los hogares de la fundación han recibido los elementos para poder desempeñarse hoy en diferentes empleos o para formar sus propias microempresas.

Aunque una de las mayores preocupaciones de Jaime son los niños de las alcantarillas, él reparte su tiempo entre su trabajo de exploración sísmica y de petróleo en las compañías Titron y Chevron Petroleum, el tenis, y su familia. Noctámbulo y madrugador, sostiene que a través de los años ha descubierto que la fuerza del mal es la misma del bien, que es muy importante repartir el tiempo y esta es la mejor manera de no volverse un tipo aburrido.

Todos sus logros fueron reconocidos por la Ivy Inter- American Foundation, fundada en 1987 por Anabella Jordan, organización sin ánimo de lucro creada con el fin de brindar ayuda, cuidar y educar a personas necesitadas en Latinoamérica. Una de las prioridades de esta fundación es dar a los niños salud básica y educación. Para poder cumplir con este objetivo organizan cada año un almuerzo llamado Manos unidas por las Américas , una especie de reunión en la que recaudan fondos destinados a países con grandes necesidades. Durante esta reunión también se entrega el premio Ivy Prize, que este año se le otorgó a la Fundación Niños de los Andes. Además de la distinción, se le entregaron 10 mil dólares para que continué con la labor en beneficio de los niños desamparados.

Casado con Patricia González, padre de dos hijos, Jaime Jaramillo reparte su tiempo entre las empresas petroleras y la preocupación por mejorar la vida de los niños y jóvenes sin hogar, propósito para el cual ha recibido un gran apoyo de su familia.

En 1976 obtuvo una beca para estudiar geofísica y mineralogía en Mainz, Alemania Occidental. Dos años después regresó a Bogotá para casarse con Patricia, su novia de los años universitarios, y luego viajó Austria donde obtuvo un diploma en prospección y exploración petrolera. Regresó a Bogotá en 1983 y después de trabajar para varias compañías petroleras fundó su propia empresa.

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