RUBÉN BLADES LE METE CUMBIA A SU SALSA

RUBÉN BLADES LE METE CUMBIA A SU SALSA

Esta es la historia de un soñador que con el tiempo convirtió sus utopías en canciones... que con el tiempo cambió los remendados tenis de tela por unos impecables zapatos Gucci.

27 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Es la historia de Rubén, el hombre que arrastró casa por casa la pobreza del barrio San Felipe, su comienzo en Panamá. La historia de Blades, el que con sus versos de infancia, los mismos que desgajaba sutilmente en los oscuros arrabales, llegó a Harvard para coronar otro de sus sueños: el máster en leyes. El máster en salsa ya la vida se había encargado de entregárselo.

Y la vida se ha encargado de reconocerle también su riqueza humana en cada paso que da este panameño, quien se crió con pantalones cortos muy cerca del Canal, donde el Pacífico se separa del Caribe y el Caribe se llena de infinidad de colores, como en sus mejores carnavales. Rubén Blades, el músico, el cantante, el poeta, el abogado, el actor y el político tiene una nueva historia para contar por estos días: se relaciona con Panamá, su patria y su orgullo... Se relaciona con La rosa de los vientos.

Cómo es eso de la rosa, Rubén? Titulé mi nuevo disco con un nombre que describe a Panamá. Qué mejor, entonces, que La rosa de los vientos: eso es mi patria, allí confluyen dos océanos, dos subcontinentes, mucha gente, muchas culturas y allí, también, confluyen mis versos con talento panameño.

Y esa Rosa tiene cumbia, mucha cumbia que viene a confluir con su cadencia salsera, qué hay de eso? Tienen razón, mi nuevo disco sabe a cumbia panameña que, a la larga, viene a tener mucha influencia colombiana. Al fin y al cabo hace muchos años Panamá y Colombia fueron una sola tierra. Amor mudo, el único tema de mi autoría en este trabajo, Eres mi canción y Chilam balam, que surge de un libro que leí sobre los Mayas, son la evidencia.

En Panamá, usted se acomodó despacio y se llenó de entusiasmo, y abrigó la ilusión de hacer un disco en la tierra de vida. Y se le cumplió.

Se me cumplió como se me cumplen todos mis sueños. Soñé todo el tiempo despierto que en Panamá tendría que hacer un LD con mi gente, con la técnica de mi raza, con la inspiración de los míos.

Al escuchar el álbum, se siente que más que Panamá lo que está presente es todo el Caribe.

El Caribe entero está presente en La rosa de los vientos a través de la salsa, como Tarde serena; del bolero, como Todo mi amor; de la cumbia, como Mi favorita... Lo que busco es adaptar un sonido muy hispanoamericano con este disco.

Las nostalgias de Rubén Hablemos del pasado, ese que le genera nostalgia y que le produce emociones encontradas. Se acuerda que usted interpretó a Gabo en su disco Agua luna y hasta le dio por llamar a los dictadores cangrejos plateados? Cómo olvidar que Gabriel García Márquez estuvo en mi música. Escúchenme, yo interpreté los cuentos de ese gran escritor porque su obra es un espejo perfecto para mirarnos los latinos. Demostré con eso que la literatura, la de Gabo, puede ser cantada con el alma. Lo de los dictadores, insisto, son unos cangrejos plateados en vía de extinción.

San Felipe, el arrabal donde nació hace 48 años, nunca se le ha velado en su mente. Por qué? Porque el comienzo es la reafirmación de mi realidad.

Cerremos los ojos y ubiquémonos en la facultad de derecho de la Universidad Nacional de Panamá. Qué recuerda de esa época, realmente eran años maravillosos? Años maravillosos? Qué va! Fueron años de disciplina, de estudios y años que me dieron otra opción en la vida: la intelectualidad.

Y de los años con Willie Colón (1977-82), cuando era el cantante de su orquesta, en remplazo de Héctor Lavoe qué se le viene a la mente? Mucha rumba, como también mucha fortaleza para instituir la salsa social. Esa que habla de nosotros, de la m que debemos comer muchas veces y de lo agradable que puede ser nuestra existencia si nos lo proponemos. La salsa era más bien de escape, nosotros instituimos la salsa que habla de nuestro entorno.

Luego de Harvad, la Presidencia Rubén Blades vivió la pobreza, la sintió en carne propia como se siente la angustia, el odio y el olvido. La sintió y la vivió y le sacó provecho en sus canciones. Después, la lucha por salir adelante. Y más adelante, Blades, el artista y el hombre, llegó a Harvard y entre los aspirantes para el Máster en leyes fue seleccionado.

Usted pasó de la miseria a la opulencia.

Pasé de la miseria a la lucha para dejarla en el olvido. Pasé a la academia para reencontrarme con la intelectualidad que es importante para cualquier persona en la vida. La única diferencia era que allí en Harvard tenía que hablar en inglés.

Sabemos que usted es un hombre de retos, cuál es el próximo? Hay uno constante que es bien complicado: evolucionar como ser humano día a día.

Hasta le dio por ser Presidente de Panamá.

Lo decidí en un acto de defensa propia. Pero más que convertirme en mandatario, quería representar un grupo alejado de la corrupción y de la politiquería de mi país.

Si hubiera llegado a la Presidencia con su partido Madre Tierra qué hubiera hecho de distinto a los otros.

La diferencia era una sola: no soy político como los demás... Jamás me hubiera prestado para engañar al pueblo, porque soy parte de él, ni tampoco le hubiera dado la espalda desde mi solio. Mucho menos hubiera vendido los sueños de la gente.

Sus andanzas en el cine Gracias a sus actuaciones en varias películas y sobre todo por El secreto de Milagro del realizador y actor Robert Redford, el panameño Ruben Blades aparece como uno de los artistas latinos con mayor aceptación entre el público estadounidense.

Cómo llega al cine? Gracias a mis amigos. Una de las primeras, me acuerdo perfectamente se llamaba The last five y allí interpretaba a un boxeador. Porque en la mayoría de las películas en las que he trabajado he interpretado personajes duros. He sido también hasta comisario. Creo que he llegado ha trabajar en más de veinte películas. Pero de la película que nunca me voy a olvidar se llama El secreto de milagro, la que dirigió Robert Redford y en la que actuaba Sonia Braga.

Hay un fenómeno de los cantantes en el cine; David Bowie, Miguel Bosé, Mick Jagger...

El ser cantante no determina el talento del actor. Y es obvio porque no se puede confundir un oficio con otro que no tiene nada que ver. Un buen actor puede ser un buen cantante, pero no todo cantante puede ser actor. A uno lo que le debe interesar es el papel que va a interpretar.

De los actores latinos a quién admira? Eliseo Subiela con su Hombre mirando al sudeste, la actriz argentina Norma Aleandro de la Historia oficial de Luis Puenzo, el actor cubano Andy García, la brasileña Sonia Braga y por motivos sentimentales, Raul Julia. Lo que más admiré de este genial actor latino que triunfó en Hollywood fue su educación, su cultura y su sensibilidad.

Sus papeles interpretativos se caracterizan por encarnar personajes comprometidos con la realidad latina en los Estados Unidos.

Es la única opción que nos queda. La función del artista es contar con esa capacidad de asumir diversos papeles interpretativos. Pero también, y eso creo que es lo fundamental, la de aprovechar esta posición y ayudar. Por ejemplo buscar fondos para ayudar a las familias de la colonia latina. El país de los Estados Unidos siempre nos ha querido ver con los ojos tradicionales de los estereotipos que ha manipulado muy bien Hollywood. Es decir, somos todo menos latinos. Pero el reto que los latinos asumimos es especial. Queremos que la situación cambie y sabemos que es un proceso lento. Estamos luchando para tener una mayor representación. Estamos luchando...

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