STEVENSON PREDIJO EL EMPATE BOXERIL

STEVENSON PREDIJO EL EMPATE BOXERIL

Teófilo Stevenson no soportó una broma más de Rodolfo Fortich, presidente de la Federación Colombiana de Boxeo, y abandonó la silla de invitado especial en zona técnica para ir él mismo a terminar de calentar a los dos últimos cubanos que faltaban por pelear.

07 de abril 1995 , 12:00 a.m.

En ese momento, en medio del delirio colectivo en las tribunas, el gallo sucreño Marcos Verbel propinaba paliza al isleño Oleysi Latersson en el tercer y último asalto y, previamente, el mosca ligero antioqueño Baby Mendoza había ganado por decisión 3-0 a Alcides Sierra, en la mejor pelea de la noche.

El triple medallista dorado olímpico y mundial de la máxima categoría, delegado del equipo aficionado que cumple gira por el país enfrentando a la selección nacional que se prepara para las olimpiadas de Atlanta-96, dijo a este periodista, sentado a su izquierda, se acabó el desorden antes de levantarse para evitar la blanqueada con la cual le tomaba el pelo Fortich.

Verbel fue el vencedor por amplio fallo y en ese instante aumentó el intercambio a 2-0. Pero de ahí en adelante, como si Stevenson fuera profeta, Cuba salió airosa en las dos últimas batallas y el tercer capítulo de estos topes boxísticos internacionales culminó en tablas (2-2).

Los triunfos antillanos, frente a oponentes sucreños --integrantes del conjunto nacional comandado por el cubano Adrián Núñez y el ex campeón mundial Antonio Cervantes Kid Pambelé --, fueron accidentados.

El primero, rápido. Cuando apenas transcurrían 49 segundos del combate y los púgiles entraban en calor, Ariel Herrera propinó un claro upper de derecha abajo a Israel Isaac. El árbitro adelantó el conteo, y al permanecer en la lona el extranjero, decidió finalizar las acciones y descalificar al colombiano.

El segundo duró algo más. El veterano Alexander Mesa derribó con potente recto al mentón a Roberto Ortega en el primero y en el segundo obligó al árbitro a contar ocho segundos de protección, pero cuando parecía que el colombiano reaccionaba, en esa vuelta, una derecha lo mandó a la lona.

Ortega, con el ojo derecho blanco e inflamado, argumentó desde el piso que le puyaron el ojo, pero el tercer hombre sobre el cuadrilátero, de nacionalidad cubana, contó hasta 10 y decretó vencedor a su compatriota.

Al final, mientras era saludado por el público, Stevenson era quien molestaba a Fortich.

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